La mejor amiga para el verano es, sin dudas, la pileta.
Imagen: Freepik
Durante los intensos meses de verano, contar con una pileta en casa es el refugio ideal para refrescarse y disfrutar en familia. Sin embargo, este oasis personal requiere un cuidado constante para evitar que factores externos arruinen el momento de recreación. Mantener el agua cristalina no es solo una cuestión estética, sino también de salud para quienes la utilizan.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
A veces, sucede un fenómeno impactante: el agua se vuelve verde "de la noche a la mañana". Esto suele ocurrir por una proliferación explosiva de algas cuando los niveles de cloro caen o el pH se desequilibra, permitiendo que los microorganismos se dupliquen en pocas horas. También puede deberse a la oxidación de metales como el cobre o a tormentas nocturnas que alteran la química del agua repentinamente.
La importancia de mantener el agua limpia para evitar que se eche a perder.
Imagen: Freepik
Por qué el agua de la pileta se pone verde de la noche a la mañana
La causa más frecuente es el crecimiento acelerado de algas, que encuentran en el agua cálida un incubador perfecto. Si el desinfectante es insuficiente o el pH está por encima de 7.6, el cloro se vuelve ineficaz y queda "bloqueado", dejando el camino libre para que las algas tomen el control. En cuestión de horas, el agua pierde su transparencia y adquiere ese tono verdoso tan desagradable.
Otro factor determinante son los nutrientes en exceso que aportan la lluvia o el viento, como fosfatos y polen, que sirven de alimento inmediato para estos organismos. Además, si el sistema de filtración falla durante la noche, el agua estancada facilita que cualquier residuo presente se multiplique. En algunos casos, si el agua está verde pero traslúcida, la razón es una reacción química de los metales oxidados tras añadir cloro.
Cómo prevenir que el agua de tu pileta se ponga verde
La prevención es la clave para no perder días de uso. Es fundamental realizar un mantenimiento preventivo que incluya la medición periódica de los niveles de cloro y pH, asegurándose de que este último se mantenga siempre entre 7.2 y 7.4. Mantener estos valores estables garantiza que los productos químicos actúen correctamente y eliminen cualquier espora de alga antes de que se propague.
Además, es recomendable limpiar regularmente el fondo y las paredes de la pileta con el barrefondo y cepillos, eliminando así los residuos orgánicos que sirven de alimento a los microorganismos. Durante los días de mucho calor o después de un uso intensivo, se puede aplicar una dosis de mantenimiento de algicida y aumentar las horas de filtración diaria para asegurar que el agua se mantenga en constante movimiento y purificación.
Limpiar la pileta
Un buen mantenimiento puede extender la duración del agua por meses o incluso más de 1 año.
Imagen: Freepik
Qué hacer si el agua ya está verde
Si el problema ya se ha manifestado, el primer paso es realizar un tratamiento de choque con una dosis elevada de cloro (líquido o granulado) para eliminar por completo la biomasa de algas. Previamente, es vital ajustar el pH al rango óptimo para que el choque químico sea realmente efectivo. De lo contrario, gran parte del producto se desperdiciará sin limpiar el agua.
Una vez aplicado el desinfectante, se debe dejar el sistema de filtración funcionando de forma ininterrumpida durante 24 horas. Es muy probable que necesites usar un floculante o clarificador para que las partículas de algas muertas se depositen en el fondo y puedan ser removidas fácilmente con el barrefondo. Tras este proceso, el agua recuperará su claridad y estará lista para volver a usarse.
Dejá tu comentario