El hábito de llevar a los perros a pasear, compartir jornadas al aire libre o frecuentar locales pet friendly trae enormes beneficios para el bienestar de las mascotas. Sin embargo, ese ida y vuelta constante entre otros animales abre la puerta de manera directa a la circulación de una enfermedad respiratoria muy frecuente y de rápido contagio conocida como la tos de las perreras.
Las estadísticas del sector veterinario revelan que cuatro de cada diez contagios de esta enfermedad ocurren durante las actividades habituales, como paseos o juegos compartidos, mientras que sólo dos de cada diez casos corresponden a estadías en guarderías o alojamientos caninos.
La mayor interacción de los perros en plazas y espacios pet friendly aumenta la transmisión.
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El contagio aéreo se produce de forma inmediata a través de la saliva o microgotas expulsadas mediante el ladrido, el estornudo o la tos. Sumado a esto, compartir elementos de juego o recipientes para beber y comer en la vía pública facilita la propagación de los microorganismos entre la población canina.
Qué es la tos de las perreras
Esta patología se denomina técnicamente Complejo Respiratorio Infeccioso Canino (CRIC) o traqueobronquitis infecciosa canina. Se trata de un cuadro causado por la combinación de distintos virus y bacterias, entre los que se destaca la bacteria Bordetella bronchiseptica, la cual afecta las vías respiratorias superiores de las mascotas.
Si bien cualquier perro puede enfermarse, el impacto varía según la condición general del animal. Los cachorros y los perros adultos mayores enfrentan un riesgo superior, así como también las razas braquicéfalas, como los pug, bulldog francés, bulldog inglés y bóxer, por las particularidades anatómicas de su sistema respiratorio. En ellos, una afección leve puede escalar en complicaciones como bronquitis o neumonía.
Las razas con anatomía facial achatada enfrentan un riesgo superior.
Síntomas de la enfermedad en mascotas
El signo más representativo de esta infección es la aparición de una tos seca, persistente y de sonido metálico o característico. Con frecuencia, este síntoma suele estar acompañado por arcadas constantes o por la sensación de que el animal intenta expulsar un objeto extraño atascado en su garganta.
Frente a la aparición de esta sintomatología, acudir al veterinario resulta indispensable. Diagnosticar el problema rápido frena el avance de la infección hacia los pulmones y evita que el perro continúe contagiando a otros animales con los que convive o se cruza en la calle.
Cómo tratar la tos de las perreras
La intervención terapéutica debe ser indicada exclusivamente por un profesional veterinario. Bajo ninguna circunstancia se debe administrar jarabes o medicamentos diseñados para consumo humano. Tampoco reutilizar recetas pasadas, debido al peligro de intoxicación o enmascaramiento del cuadro.
El tratamiento suele enfocarse en aliviar la inflamación traqueal y frenar eventuales complicaciones secundarias. Como complemento, los especialistas recomiendan mantener al animal en un ambiente ventilado, sustituir el pretal o collar para evitar presiones en la zona afectada y suspender los paseos extensos o el contacto con otros perros hasta recibir el alta médica.
La tos seca y persistente es el principal síntoma y requiere atención veterinaria para evitar complicaciones.
Qué se puede hacer para prevenirla
La vacunación constituye la herramienta fundamental para prevenir la enfermedad y disminuir la circulación del virus. La medicina veterinaria moderna ofrece alternativas inyectables y opciones de aplicación oral o intranasal, las cuales se administran una vez al año. Para reducir los riesgos de transmisión en la rutina diaria, se aconseja seguir una serie de pautas preventivas:
- Revisar que el esquema de vacunación anual se encuentre completo.
- Consultar al veterinario con anticipación antes de emprender viajes o asistir a eventos con alta concurrencia de animales.
- Mantener distancia de animales que muestren mocos, tos o decaimiento general.
- Evitar la asistencia a plazas o sitios concurrentes si la mascota propia presenta síntomas sospechosos.