15 de noviembre 2025 - 07:00

Qué significa caminar con el celular en la mano según la psicología y por qué es tan alarmante la conducta

Los especialistas advierten que moverse con el teléfono en la mano puede afectar la concentración y aumentar el riesgo de tropiezos, accidentes y robos.

La psicología advierte que el uso del celular al caminar está relacionado con el miedo a desconectarse del entorno.

La psicología advierte que el uso del celular al caminar está relacionado con el miedo a desconectarse del entorno.

En las calles, cada vez es más común ver personas caminando con el celular en la mano. No importa si van escuchando música, respondiendo mensajes o solamente lo están sosteniendo sin usarlo, este gesto cotidiano, aunque parezca inofensivo, tiene detrás una explicación psicológica que preocupa a los especialistas.

La era digital cambió no solo la forma en la que nos comunicamos, sino también la manera en la que nos movemos, pensamos y percibimos el entorno. Distintas investigaciones científicas afirman que llevar el teléfono de manera constante es un reflejo del miedo a la desconexión, una necesidad de permanecer disponibles todo el tiempo. ¿Por qué sucede esto?

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Por qué las personas caminan con el celular en la mano

La psicología identifica varias razones detrás de este comportamiento y la mayoría está relacionada con la ansiedad digital y el FOMO (Fear Of Missing Out), es decir, el miedo a perderse algo. Tener el teléfono en la mano ofrece una sensación de control o, en otras palabras, de que nada importante se escapará.

El fenómeno también está vinculado con la nomofobia, un término que describe el terror a quedarse sin celular o sin conexión. Para muchas personas, sostener el dispositivo se vuelve una forma de calma, como si fuera un objeto de apego (incluso cuando no lo están usando).

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A nivel cognitivo, las redes sociales y las notificaciones entrenan al cerebro para recibir información en ráfagas cortas. Esto disminuye la capacidad de concentración prolongada y genera una necesidad permanente de estímulos.

Gloria Mark, investigadora de la Universidad de California, explicó en una publicación realizada por la Asociación Americana de Psicología que, en los últimos años, la capacidad de atención sostenida pasó de dos minutos y medio en 2004 a 47 segundos.

Por otro lado, un estudio de la Universidad de Chicago, liderado por Adrian Ward, advierte que esta conducta incluso modifica nuestra forma de movernos. Los especialistas comprobaron que las personas que caminan mientras usan el teléfono reducen hasta un 13% su velocidad y se desvían del camino un 61%.

Esto aumenta las probabilidades de accidentes ya que disminuye la percepción del entorno: podemos tropezar, chocar con alguien o volvernos víctimas fáciles para los ladrones.

Hábitos para usar menos el celular

Momentos sin pantalla y límites de uso

Definir momentos para no usar el celular, por ejemplo, durante las comidas o la primera media hora después de despertarse, ayuda a romper con la necesidad de revisarlo de forma automática. Este tipo de pausas también mejora la concentración y la calidad del descanso.

También podés configurar tiempos de uso en el dispositivo. Tanto Android como iPhone ofrecen herramientas que permiten conocer cuántas horas al día pasas frente a la pantalla, por lo que revisar esos datos semanalmente es un comienzo para tomar conciencia y establecer límites.

Desactivar notificaciones

Las alertas constantes generan una sensación de urgencia que altera el sistema nervioso. Silenciar notificaciones de redes sociales, juegos o apps que usás tanto reduce la ansiedad y la necesidad de tener que responder al instante.

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Evitar llevar el teléfono en la mano

Guardarlo en el bolsillo o en la mochila mientras caminas o estás en el transporte público permite reconectarse con el entorno. Es un ejercicio de atención que fortalece la concentración.

Usar relojes

Muchos miran el celular “solo para ver la hora” y terminan revisando sus redes sociales o mensajes. Volver al reloj tradicional es una forma práctica de evitar esa cadena de distracciones.

Crear zonas libres de dispositivos

Mantener el celular fuera del dormitorio, del baño o de la mesa puede parecer un detalle, pero favorece la desconexión y mejora los vínculos cara a cara. Además, ayuda a disminuir el insomnio vinculado a la exposición a pantallas antes de dormir.

El hábito del papel

Llevar un cuaderno, leer libros físicos o anotar recordatorios a mano son pequeñas acciones que reemplazan el impulso de recurrir al teléfono para todo. Esto fomenta la concentración y la memoria, dos capacidades que el uso excesivo del celular tiende a eliminar.

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