4 de octubre 2022 - 00:00

Massa busca tomar contacto con bonistas “friendly” para que mantengan sus títulos

El ministro de Economía le confió a algunos de sus hombres clave del Palacio de Hacienda, que inicien y fomenten una etapa de relación correcta y profesional con varios de los más importantes fondos de inversión de volumen mundial, que aún permanecen en el país.

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Sergio Massa y su equipo inician en estas horas una discreta, pero clave gestión. Necesaria para poder seguir transitando el período de paz entre Argentina y los mercados financieros, especialmente los internacionales. El ministro de Economía le confió a algunos de sus hombres clave del Palacio de Hacienda, que inicien y fomenten una etapa de relación correcta y profesional con varios de los más importantes fondos de inversión de volumen mundial, que aún permanecen en el país. Especialmente con aquellos que ingresaron en el canje de deuda organizado por Martín Guzmán en agosto de 2020 y que aún permanecen con esos papeles cotizantes en niveles casi de default, pese a la recuperación de los títulos desde la llegada de Massa.

La intención del ministro es que estos fondos vuelvan a confiar, que mantengan los títulos en sus carteras y que tengan la certeza que lo que viene en términos económicos y financieros es mejor que lo que pasó; y que, en consecuencia, sus bonos se recuperarán con lo que “al final del día” ganarán más dinero que ante una venta anticipada. Sabe Massa y el resto de su gente que la permanencia de los bonistas en sus posiciones locales es una clave imprescindible para que en la etapa que comenzó ayer luego de la finalización del período de “dólar soja”, se pueda hablar de “confianza” de los mercados mundiales a la gestión actual.

El ministro y sus funcionarios no están solos en la cruzada. Massa mantiene buenas relaciones con dos actores clave de Wall Street desde hace muchos años, relación que se fortaleció en las jornadas negociadoras del 2020; cuando en medio de los problemas de relación y aceptación de la oferta de Guzmán; el entonces presidente de la Cámara de Diputados pudo acercar aliados entre los entonces enojados y confundidos bonistas. En medio de aquella negociación, y en momentos de empantanamiento, Massa demostró tener contactos en Wall Street; y por iniciativa casi personal, destrabó las discusiones que parecían estrellarse; y, finalmente, derivaron en los lineamientos generales del acuerdo definitivo. La clave de esa gestión fue la relación probada que el nuevo hombre fuerte del Gobierno estableció con el tiempo con dos viejos y, en parte, fieles amigos que volvieron a trabajar con el país. Los fondos de inversión Fintech y Gramercy, de los pocos con los que Argentina contó para que trabajaran a su favor en los años más duros del “Juicio del Siglo” contra los holdouts; se convirtieron en el nexo con varios de los más importantes tenedores de deuda a reestructurar. La gestión de Massa de aquel tiempo, fue haber negociado directamente (con el aval de Alberto Fernández y no de Guzmán), una contrapropuesta más accesible para la discusión; y que pudiera enfrentarse con peso a la que encabezaba BlackRock, que trababa las discusiones.

Gramercy y Fintech acumulaban, junto con otros fondos menores, un 15% del total de la deuda que se renegociaba, con lo que su apoyo estaba lejos de garantizar un acuerdo final. Sin embargo fueron a instancias de Massa los principales impulsores de un diálogo fluido y “de buena fe”. En las últimas horas, fueron también los de más llegada a los despachos oficiales, dispuestos por el Gobierno para encontrar vías de comunicación sólidas y, fundamentalmente, secretas y confiables, entre Buenos Aires-Olivos y Wall Street. En su momento, si bien se mantuvieron firmes y unidos con los primos más belicosos de BlackRock, Ashmore, Fidelity y Pimco para rechazar la primera oferta presentada en mayo de aquel entonces por Guzmán, una vez lograda esa primera victoria en las negociaciones, se reconvirtieron en el grupo de acreedores más dispuestos a dialogar mejoras. Se separaron así de BlackRock y sus aliados, y comenzaron a trabajar en una contrapropuesta que luego de idas y vueltas de consultas entre los propios fondos y alguna que otra llamada clandestina a Buenos Aires, fue enviada formalmente a Economía vía Massa para su estudio y seguro posterior rechazo. Ahora, nuevamente, el massismo confía en restablecer el aporte que puedan aportar los dos fondos para la etapa que se viene. No por fe o ideología, sino por su pasado de comprobada y ratificada alianza.

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