El pedido de condena de 12 años a Cristina Fernández de Kirchner en la causa Vialidad encendió las alarmas en todo el Frente de Todos. Pero, sobre todo, en el PJ bonaerense, donde la vicepresidenta sabe que cuenta con su principal brazo armado.
Respaldo. Verónica Magario, Máximo Kirchner y la intendenta de Moreno, Mariel Fernández, ayer en el encuentro en la sede del PJ en La Plata.
El pedido de condena de 12 años a Cristina Fernández de Kirchner en la causa Vialidad encendió las alarmas en todo el Frente de Todos. Pero, sobre todo, en el PJ bonaerense, donde la vicepresidenta sabe que cuenta con su principal brazo armado.
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Son horas de intenso movimiento político. Y, al igual que lo sucedido con el PJ nacional y el porteño, la sede partidaria de la calle 54 fue el punto de encuentro al que se acercó desde horas del mediodía una gran cantidad de dirigentes, entre ministros y diputados nacionales y provinciales e intendentes de toda la región, con el objetivo de unir fuerzas para llevar adelante una férrea defensa política en favor de la expresidenta.
En el encuentro se puso fecha para la realización de un Congreso partidario a nivel provincial. Y, sin perder el tiempo, todos fijaron en el calendario el próximo 3 de septiembre. El dónde todavía está por resolver. “Puede ser La Matanza o Merlo”, le dijo uno de los presentes a este medio.
El PJ bonaerense, con Máximo a la cabeza, busca dar una gran demostración de fuerza partidaria que, incluso, podría tener como cierre a la vicepresidenta. “La idea es que Cristina pueda cerrar. Pero depende de un montón de factores”, sostuvo otro de los que formó parte del convite.
Desde el peronismo aseguran que hubo un despertar en la fuerza. Y pretenden, más allá de cerrar filas en torno a la figura de la líder espiritual, reposicionarse rumbo al 2023. Y en ese camino tienen en claro que, para lograrlo, hay que volver a ganar la calle. Algo que ya había dejado en claro el miércoles el ministro de Justicia bonaerense, Julio Alak, antes de la jura de su par, Walter Correa, cuando afirmó “menos Twitter y más calle”.
También en esa línea se expresó el ministro de Desarrollo de la Comunidad, Andrés “Cuervo” Larroque, quien antes de ingresar al encuentro manifestó: “Hay que centralizar el estado de movilización en el que está la gente”. Y profundizó sobre una idea que también giró puertas adentro: “Hay que defender no sólo a Cristina, sino al peronismo y a la democracia. Hay millones de compañeros movilizados para defender este atropello de la Justicia”.
Desde el justicialismo bonaerense tienen en claro que Juntos no se bajará de una batalla política en medio de un marco judicial con el objetivo de reforzar el discurso anti-Cristina y volver a polarizar el camino al 2023, algo que en términos electivos consideran que podría darles rédito.
Además de Larroque y Alak, también estuvieron presentes sus pares de gabinete Martín Insaurralde, Leo Nardini y Cristina Álvarez Rodríguez, la vicegobernadora Verónica Magario, los intendentes Mayra Mendoza, Mariel Fernández, Hernán Ralinqueo y Gustavo Barrera y los diputados Alejandro Dichiara y Walter Torchio, por mencionar algunos.
Con CFK como protagonista principal, la Cámara baja bonaerense volvió a sesionar tras un largo parate. Y, como era de esperar, hubo cruces de todos los colores. El oficialismo presentó carteles azules y blancos con la frase “Todos con Cristina”, mientras que desde la oposición hicieron lo mismo con “Justicia o corrupción”.
Quien encendió la compulsa fue el diputado de la Coalición Cívica, Luciano Bugallo, quien llevó al recinto un globo con la caricatura de la vicepresidenta con un traje de presa y con el presidente Alberto Fernández como títere y un bolso de dólares
Desde el Frente de Todos no lo dejaron pasar. La diputada Susana González pidió sancionar al “lilito”. “Me parece una falta de respeto poner un cartel que hable de justicia y corrupción con Cristina. Eso es una falta de respeto grave. Usted es un sinvergüenza, que no tiene límites y ningún tipo de responsabilidad política. Pido que se sancione al diputado Bugallo”.
Quien intentó calmar las aguas fue la diputada Maricel Etchecoin, también de la Coalición Cívica, quien intentó calmar las aguas, y sostuvo: “El diputado Bugallo acaba de bajar ese cartel que dice corrupción o justicia… no a la sanción ni a tener que castigar un compañero. No es el momento”.
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