Mañana se estrena en todo el mundo la que podría ser la última “película-acontecimiento”, que para muchos implica una de las últimas batallas entre el cine en pantalla grande, tal como se lo conoce desde hace más de un siglo, y las nuevas tendencias de entretenimiento hogareño y/o móvil que marcan la era digital a través de las plataformas y el streaming.
Casi como el viejo 3D de 1953, desarrollado para competir con el flamante enemigo de entonces, la televisión, el nuevo tanque de James Cameron potencia la estereoscopia inmersiva del film original al usar nuevos equipos y enfocarse en largas escenas submarinas filmadas con cámara diseñada ad hoc, y hasta técnicas de distintas velocidades de fotograma superiores al estándar de los 24 por segundo, son algunos de los factores que podrían volver a encauzar al publico a las salas, dejando en segundo plano a las plataformas.
Aquella batalla la termino ganando el formato de pantalla ancha CinemaScope, y sus posteriores variantes aún vigentes en la era digital, y fue porque la industria y los estudios reaccionaron rápidamente, no sólo en lo técnico sino también en los contenidos.
La aparición del streaming no fue tenida muy en serio en un principio, cuando recién se iba asomando Netflix, y de golpe, con la pandemia, los cines cerraron sus puertas en todo el mundo y las plataformas tomaron el poder.
Hacer que el publico vuelva a las salas en cantidades similares a las de antes de la pandemia no es algo fácil. Esto se notó en abril de este año cuando una superproducción como “Animales Fantásticos: los secretos de Dumbledore” de David Yates, ambientada en el universo de Harry Potter sobre los escritos de J.J. Rowling, tuvo una floja recepción por el publico que la llevo a recaudar solamente 100 millones de dólares en Estados Unidos y Canadá, y 400 en el mercado global, lo que para una película con un presupuesto de 220 millones (a los que se suma la inversión de publicidad que puede ser otro tanto) no es un negocio muy redituable.
Sin embargo, de acuerdo con lo que publicó este diario hace dos días, hasta noviembre de este año, sin contar por supuesto “Avatar 2”, la asistencia del público a salas, en nuestro país, alcanzaba ya más de 70% con respecto a las cifras del último año pleno de exhibiciones, que fue 2019, y en el mercado se descuenta que el estreno de James Cameron no hará menos de 4 millones de espectadores.
Esta nueva “Avatar”, además, es parte de un proyecto mas grande, de dimensiones bíblicas incluso para un director con tendencias megalómanas como Cameron, aunque su comportamiento es mas que justificado teniendo en cuenta que de solo trabajar con el experto en cine clase B Roger Corman y dirigir para él la olvidada “Piraña 2” (“la mejor película jamás filmada sobre pirañas voladoras”, bromeó alguna vez el realizador experto desde entonces en films acuáticos) logró que un film de ciencia ficción de presupuesto reducido y efectos especiales producidos de forma independiente como “The Terminator” se convirtiera en uno de los grandes éxitos de la década del 80 y conformara una franquicia que sigue viva en el siglo XXI, y ni hace falta recordar “Titanic” e inclusive la primera “Avatar” que con un costo aproximado de 237 millones logró casi 3 mil millones de dólares a lo largo de su explotación comercial en todo el mundo. La nueva ascendería los 250 millones de dólares.
Lo curioso es el record de demora entre el anuncio formal de que habría una secuela de “Avatar” en el 2009 y este estreno de “Avatar: el camino del agua” en este diciembre de 2022. Son 13 años de recelos y pedidos extremos de James Cameron, primero a la 20th Century Fox y luego a Disney, con detalles bastante alocados como el hecho de que antes de comenzar a escribir el guión, Rick Jaffa y Amanda Silver tuvieron que leer atentamente 800 páginas de notas y apuntes del director, que espera que este flamante film funcione bien en la taquilla ya que tiene esperanza de estrenar la parte 3 en 2024, y las partes 4 y 5 con intervalos de dos años cada una, o sea en 2026 y 2028, lo que ya de por sí en el loco mundo de Hollywood es hacer futurología, y casi una expresión de deseo teniendo en cuenta la cantidad de amagues de fin de producción y fechas de estreno canceladas que tuvo esta dilatada “Avatar 2”.
En varias entrevistas el propio Cameron demostró ser consciente del hecho de que tal vez no llegue a hacer las 5 películas prometidas, y que en esta “Avatar: el camino del agua” se lo esté jugando todo, ya que si este nuevo film de 3 horas y 12 minutos en versiones 3 D e IMAX no funciona a lo grande como la película original, el sueño quedará trunco y encontrará la manera de resolver la trama más rápido en la tercera película, sin dejar que los azulados na’vi lleguen a aterrizar en el planeta Tierra como se especula ocurriría en la parte 5. En este sentido Cameron fue contundente; “si por la taquilla o alguna otra razón hay que terminar todo el asunto en una tercera película, algo de lo que estoy seguro es que a nadie le va a importar una mierda”.
En todo caso, se puede afirmar que la industria espera un nuevo baquetazo del tanque de James Cameron y algo que lo demuestra es que desde hace unos meses se han preocupado de alejar todo lo posible el estreno de las producciones de superhéroes como “Black Panther: Wakanda Forever” y “Black Adam” de la cercanía de la que parece ser la película del año , “Avatar: el camino del agua”.
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