32 muertes y suicidio
Ya es una lamentable tradición en EE.UU. A ocho años de la tragedia en una escuela de Columbine (Ohio), ese país sufrió ayer el peor hecho de violencia en centros educativos de toda su historia. Se volverá a hablar ahora largamente sobre la laxitud que impera allí para la compra y tenencia de armas de grueso calibre, en rigor, un derecho consagrado por la Constitución que tiene tantos detractores como defensores. Un hombre fuertemente armado deambuló ayer dos horas por el campus de una universidad en Virginia disparando a todo lo que se movía. El saldo: 32 muertos y decenas de heridos. Su raid demencial terminó cuando se suicidó con un tiro en la cara, detalle que complicaba anoche su identificación.
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Los policías de la zona de la universidad Virginia Tech debieron desdoblarse ayer en el socorro a los heridos (arriba)
y en la persecución del atacante (abajo). La casa de estudios había recibido amenazas de bomba
semana pasada.
Se supo además que el atacante no tenía documentos y que se mató con un disparo en la cara, lo que dificulta aun más su identificación, indicó el diario «The New York Times».
Por su parte, la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) descartó que el ataque tuviese un objetivo terrorista. El episodio se produjo tres días después de que dos amenazas de bomba obligaran a desalojar parte del centro y en la semana en que se cumplen ocho años de la matanza en la escuela Columbine (ver aparte).
A pesar de que los pormenores de lo sucedido seguían estando muy confusos, el jefe de la policía de la zona de la Universidad, Wendell Flinchum, afirmó que el primer tiroteo fue considerado inicialmente por las autoridades como un «incidente aislado» y que por eso no se procedió al cierre del campus.
Indignados, los estudiantes se quejaron en declaraciones a los medios de la tardía información que recibieron sobre los incidentes.
«Sólo dijeron que estaban investigando el hecho», aseguró Jason Piatt, quien aseguró que el siguiente e-mail daba cuenta de que «21 personas habían sido asesinadas». De hecho, los estudiantes se dieron cuenta de la gravedad de la situación por la fuerte presencia policial y por las decenas de ambulancias que retiraban a numerosos muertos y heridos cubiertos de sangre.
A la defensiva, el rector Steger precisó que es difícil contactar a los estudiantes, ya que la mayoría vive fuera del campus y que, en todo caso, es imposible colocar guardias de seguridad en todas las aulas «todos los días del año».
Los relatos de los sobrevivientes fueron dramáticos. Algunos fueron alcanzados por disparos y otros resultaron heridos al saltar por las ventanas intentando huir, ya que las puertas habrían sido encadenadas por el atacante, según testimonios recogidos por la prensa. Ni bien pudieron salir, grupos de 300 o 400 personas corrieron en pánico fuera del lugar.
«Todo el mundo estaba descontrolado, enloquecido», dijo la estudiante Tiffany Ottey a la CNN. «Estábamos tan asustados... ¿Y si el atacante subía?», añadió.
La universidad Tech es un centro estatal especializado en ciencias e ingeniería que alberga a 26.000 estudiantes -2.000 extranjerosy está ubicado en la localidad de Blacksburg, a unos 400 kilómetros de Washington. Su prestigio como entidad educacional iba en aumento. El centro tiene previsto reabrir hoy para una ceremonia de duelo al mediodía. Las clases fueron suspendidas hasta nuevo aviso.




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