El caricaturista Kurt Westergaard en una foto de 2006. Un
año antes, su caricatura sobre Mahoma desencadenó fuertes
protestas en el mundo islámico que causaron centenares
de muertos. Sobre el frustrado ataque aseguró: «Es triste,
pero se ha convertido en una circunstancia de mi vida».
Copenhague (EFE, ANSA) -Los servicios de inteligencia daneses abortaron ayer un presunto plan para atentar contra la vida de Kurt Westergaard, uno de los dibujantes del rotativo «Jyllands Posten» que hizo caricaturas del profeta Mahoma a las que integristas islámicos reaccionaron con disturbios en varios países.
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Las autoridades detuvieron a tres personas, dos tunecinos y un danés de origen marroquí. Según informó ayer el jefe de los servicios secretos daneses -PET-, Jakob Scharf, el danés es sospechoso de violar las leyes contra el terror, pero será puesto en libertad tras prestar declaración. Según la agencia de prensa danesa «Ritzau», las pruebas que existen no son lo suficientemente fuertes como para mantenerlo en prisión.
Respecto de los dos tunecinos, el jefe del PET informó que se había decidido su expulsión del país y que permanecerán detenidos hasta ésta que pueda hacerse efectiva.
Los arrestos se produjeron a primera hora de la mañana en la localidad de Arthus y, según la policía, tuvieron carácter « preventivo». Según Scharf, las detenciones se efectuaron cuando los presuntos terroristas estaban «en la fase inicial» de los preparativos para atentar contra Westergaard, uno de los 12 dibujantes que caricaturizarona Mahoma.
El director del diario, Carsten Juste, en cambio, indicó ayer en la edición digital del rotativo que había «planes muy concretos para asesinar a Kurt Westergaard». El caricaturista, de 73 años, y su esposa, Gitte, de 66, llevaban meses bajo protección policial.
«La dirección de 'Jyllands Posten' ha seguido durante varios meses con gran preocupación los esfuerzos discretos de la seguridad danesa y de los servicios de inteligencia para proteger a Westergaard de planes concretos de asesinarlo», dijo el director del diario. Recalcó que se «demonizó» y amenazó a un dibujante que siempre ha sido profesionalmente escrupuloso y ha trabajo con respeto a «las leyes y el código deontológico daneses».
El propio afectado señaló, también en declaraciones a la edición digital del diario, que las fuerzas de seguridad lo habían puesto al corriente de los planes que existían contra él, pero que más que temor sintió «ira» e «indignación». Westergaard dijo sentir furia de que se haya abusado de su persona para « sembrar tanta locura». Además, manifestó su temor de que las «malsanas» repercusiones de su caricatura puedan durar «para el resto» de su vida. «Es triste, pero se ha convertido en una circunstancia de mi vida», añadió.
El diario «Jyllands Posten» publicó en setiembre de 2005 una docena de caricaturas del profeta Mahoma que inicialmente pasaron inadvertidas, pero que meses después provocaron una ola de protestas en varios países de religión islámica.
Las manifestaciones contra la publicación de los polémicos dibujos llegaron a provocar más de un centenar de muertos en distintos países. El islam considera una ofensa la representación en imágenes del profeta Mahoma.
Westergaard dibujó a Mahoma como un hombre de aspecto barbudo y siniestro, que lleva una bomba en su turbante. La versión digital del diario reprodujo ayer nuevamente la caricatura.
El «Jyllands Posten» defendió la publicación de las caricaturas argumentando que los musulmanes tienen que acostumbrarse, como el resto de los miembros de la sociedad, a ser objeto de burlas y a ser ridiculizados.
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