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21 de noviembre 2006 - 00:00

Acusan al Kremlin de envenenar a ex espía

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Alexander Litvinenko, en una foto de archivo, habría sido envenenado con talio, una potente sustancia tóxica. Previsiblemente, los servicios secretos rusos negaron estar involucrados, pero las sospechas son fuertes.
Londres (EFE, AFP, Reuters, ANSA, El Mundo) - Apremiado y en medio de una tormenta política, el Kremlin tuvo que salir a desmentir ayer acusaciones que lo involucran en el envenenamiento del ex espía ruso Alexander Litvinenko, quien se debatía entre la vida y la muerte en un hospital de Londres, en un caso que trae a la memoria recuerdos de la Guerra Fría y de oscuras novelas de espionaje.

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«No tenemos nada que ver con lo que le ha pasado a Litvinenko. Los servicios secretos rusos hace mucho tiempo que ya no practican el envenenamiento o cualquier otra forma de asesinato», declaró Sergei Ivanov, portavoz del SVR, el espionaje ruso en el extranjero. «Hay que buscar en otros círculos», agregó el funcionario, quien rehusó precisar sus insinuaciones.

El estado de Litvinenko, de 43 años, se deterioró «ligeramente» y fue trasladado a una unidad de cuidados intensivos la madrugada de ayer, indicó un portavoz del University College Hospital. « Sigue grave», señaló ayer el parte médico de la clínica, donde se atiende al ex coronel de los servicios secretos rusos exiliado en Gran Bretaña, que fue internado tras sentirse mal después de comer en un restorán japonés de Londres el 1 de noviembre.

Una unidad especializada de detectives de Scotland Yard abrió una investigación para esclarecer el presunto caso de envenenamiento, que los expertos consideran fue perpetrado con talio, una sustancia tóxica, «inodora e incolora», que se «parece un poco a la sal», y de la que se necesita «sólo un gramo» para matar, explicó el médico John Henry a la «BBC».

Litvinenko, que estaba investigando el asesinato el mes pasado de la periodista Ana Politkovskaia, almorzó el 1 de noviembre con un experto en el mundo de la mafia italiana, el profesor Mario Scaramella, de la Universidad de Nápoles. Según la prensa británica, Scaramella le facilitó nombres de las personas que podrían estar involucradas en el crimen de la periodista, por el que también se ha sospechado del Kremlin, debido a sus denuncias de violaciones a los derechos humanos en Chechenia.

  • Temor

    «Mario está muy asustado. Teme ser perseguido por rusos y chechenos. Tiene buenos contactos y muchas fuentes en los servicios de inteligencia», señaló una fuente política italiana.

    Pero según Oleg Gordievsky, ex responsable de espionaje en Gran Bretaña para los antiguos servicios de inteligencia soviéticos KGB, el envenenamiento de Litvinenko no fue hecho por el italiano, sino que fue «un encargo de Estado» perpetrado por un agente ruso que le puso veneno en el té.

    «Ya se encontraba mal antes del almuerzo. Había sido envenenado antes de comer con el italiano», declaró el ex jefe de la KGB en una entrevista con el diario «The Times», en la que subrayó que «sólo los servicios de inteligencia» de Moscú pudieron haberlo hecho.

    «Claro que se trata de una acción organizada de forma oficial. Nadie se hubiera atrevido a hacer una cosa así por cuenta propia», recalcó Gordievsky, insistiendo en que este plan de asesinato sólo pudo haberse cometido con el permiso del Kremlin.

    Por el momento, el gobierno de Tony Blair mantiene el silencio sobre un caso muy embarazoso para las relaciones bilaterales.

    Alexander Goldfarb, un amigo de Litvinenko, que lo vio en el hospital, coincidió que la gravedad del ex espía «está vinculada con Moscú y con el FSB», ex KGB. Litvinenko «publicó dos libros sobre (el FSB) acusando a los servicios secretos rusos de actividades criminales, y era un enérgico crítico del presidente-Vladimir Putin», agregó. Por su parte, Gordievsky, a pesar de que no da un nombre, indicó al «Times» que sus sospechas recaen sobre un ex socio del magnate ruso Boris Berezovsky, quien ahora también está exiliado en la islas británicas.

    Aseguró que el hombre que sospecha envenenó a su amigo se presentó en Londres como un negociante, y se reunió con Litvinenko en un hotel donde le puso el veneno en un té. «Por supuesto, el KGB lo negará. Los rusos siempre han negado todos los planes para matar», afirmó Gordievsky, que vive exiliado en Gran Bretaña desde 1985. Pero «sólo la ex KGB está preparada para hacer eso. El veneno era muy sofisticado», reiteró.


  • Sumada a estas acusaciones, una grabación de Litvinenko que revela detalles de supuestos complots asesinos que datan de la época en la que el hoy presidente ruso, Vladimir Putin, estaba al frente del Servicio Federal de Seguridad (ver Contratapa).

    Las posibilidades de sobrevivir de Litvinenko -que tiene los riñones dañados, vomita sin cesar y sufrió una pérdida casi total de glóbulos blancos- han sido estimadas en 50%.

    «Parece un fantasma. Ha perdido todos sus cabellos, no ha comido desde hace 18 días», dijo Goldfarb, que visitó a su amigo en el hospital.

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