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31 de marzo 2003 - 00:00

Afganistán: Mulá Omar amenaza con guerra santa

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En unos carteles impresos en blanco y negro ampliamente difundidos en varias regiones del este de Afganistán, supuestamente suscritos por Omar, líder de los talibanes, y quinientos clérigos islámicos locales, se propugna "la yihad contra las fuerzas estadounidenses y aquellos traidores afganos que cooperan con ellas".

"Cuando un infiel invade un país islámico, es obligación sagrada de todo musulmán luchar en contra el invasor", recalca en referencia a Irak el texto de los carteles, distribuidos en pueblos y pequeñas ciudades de áreas próxima a Pakistán, donde se considera que los talibanes cuentan con refugios y apoyos.

En el escrito se recuerda que "nuestro régimen (talibán) fue atacado (por EEUU) por dar cobijo a Osama Bin Laden, al que llamaban terrorista", y se pregunta: "*Cuál es ahora el problema de Irak?", al tiempo que se apunta que otros países islámicos pueden ser los próximos objetivos bélicos de Washington.

Según dijo una fuente militar afgana, "milicianos talibanes se han reagrupado en regiones dominadas por grupos tribales en todo el este de Afganistán con miembros de (el grupo terrorista islámico) Al Qaeda (que encabeza Bin Laden) y tropas de (el caudillo rebelde) Gulbadin Hakmatyar".

"Parece que, tras esta reagrupación, la siguiente fase es iniciar las hostilidades contra las tropas de EEUU y el Ejército Nacional Afgano", dijo la fuente.

Unos 9.000 soldados de EEUU, junto con otros 2.500 militares extranjeros y las tropas del Ejército Nacional Afgano, combaten en Afganistán contra los restos de la milicia integrista islámica talibán, que gobernó en Kabul de 1996 a al 2001, y de Al Qaida, dentro de la operación internacional "Libertad Duradera".

En las últimas semanas, las acciones contra estos grupos se han intensificado y los militares estadounidenses mantienen abiertas dos operaciones, la denominada "Ataque de los Valientes", en el sureste, cerca de Kandahar, la ciudad que fue centro del poder talibán, y la "León del Desierto", en el noreste.

Además, el sábado, bombarderos estadounidenses B-52 atacaron el valle de Sangisij Shaila, cerca de Gereshk, un área en la que supuestamente se refugian un centenar de talibanes, a los que persiguen seiscientos milicianos del Gobierno local de Kandahar apoyados por tropas de EEUU.

También los supuestos militantes talibanes han incrementado sus acciones y han sido acusados del asesinato, "a sangre fría", el viernes pasado, del ingeniero de origen salvadoreño Ricardo Munguía, que trabajaba para el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR).
Se les atribuye, asimismo, la emboscada tendida el sábado a un convoy militar, en la que murieron dos soldados de las Fuerzas Especiales estadounidenses cerca de Gereshk.

Ayer, el coronel Roger King, portavoz de las tropas de EEUU en la base de Bagram, cerca de Kabul, sugirió que sus tropas podían llevar a cabo una nueva ofensiva intensiva en Gereshk, al decir que "estos ataques ayudan a diseñar el mapa de futuras operaciones".

Tras casi dos semanas de negar que las acciones en Afganistán tuvieran relación con la invasión de Irak por tropas de EEUU y el Reino Unido, King dijo que "se detecta un aumento de la actividad rebelde tras el inicio de la guerra", pues también se han llevado a cabo ataques con cohetes y morteros contra tropas multinacionales.

Además de los militares extranjeros implicados en la operación "Libertad Duradera", la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF) en Afganistán fue ayer objeto de un ataque con mortero en su centro de mando en Kabul, que no causó víctimas.

Las tropas, sobre todo estadounidenses, que luchan en Afganistán en la operación "Libertad Duradera", promovida por Washington tras los atentados de 11 de septiembre del 2001 en EEUU, han tenido en año y medio veintiocho muertos en acciones armadas, mientras la ISAF, que garantiza la seguridad de Kabul, no ha sufrido bajas mortales en hechos violentos en casi el mismo tiempo de mandato.

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