Afirman que en Brasil hay 21 mil muertos más que los admitidos

Mundo

Brasilia - Brasil alcanzó el fin de semana 50 mil muertes por Covid-19, pero de acuerdo con estimaciones privadas, habría otras 21.289 personas que perdieron la vida por la infección, afirmó O Globo en su edición digital.

Los datos provienen de un monitoreo de casos sospechosos que ingresaron a hospitales y centros de salud y que fueron analizados por la consultora Lagom Data, a pedido del periódico. Estos 21.289 decesos fueron atribuidas hasta el momento al síndrome respiratorio agudo severo “inespecífico” (SRAS), de origen no identificado. El término se usa cuando un paciente tiene síntomas de empeoramiento del síndrome de gripe y depende de la investigación para identificar el agente causal.

Si se nombra al agente (influenza, Covid-19, etc.), el registro es “específico”. Cuando no, el registro es “sin indicación”.

Esta estimación surge cuanto el país rebasó la barrera de los 50.000 muertos por coronavirus tras registrar 632 nuevos fallecidos diarios y alcanzar 50.608 en total, a poco más de tres meses de la confirmación de la primera muerte en el país, según datos oficiales de las Secretarías de Salud regionales. De acuerdo con los datos compilados por el Consejo Nacional de las Secretarías de Salud (Conass), el país reportó además 17.304 nuevos contagios, con lo que el total de infectados supera el 1,84 millón.

En la última semana Brasil registró cinco jornadas consecutivas por encima de la barrera de los 1.000 muertos, lo que confirma al país como el segundo del mundo tanto en número de víctimas como de contagios, sólo detrás de EE.UU.

En ese contexto, el presidente brasileño, Jair Bolsonaro, dijo que el Ejército sirve a la voluntad del pueblo y que su misión es defender la democracia, agregando combustible a un fuerte debate sobre el papel de las fuerzas armadas ante crecientes temores de inestabilidad política. En Brasilia cada vez crece más la tensión ante las diferencias entre el presidente y la Corte Suprema, llevando a algunos a sugerir que el Ejército podría verse forzado a elegir entre uno u otro en caso de que la situación empeore. Alentado por sus partidarios y por exgenerales de su gabinete, Bolsonaro ha alimentado la tensión, diciendo que el Ejército nunca lo sacaría del cargo.

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