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23 de noviembre 2010 - 19:43

Ahora el Papa se arrepiente de levantar la excomunión al obispo negacionista del Holocausto

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Luego de ser expulsado por el Gobierno, el obispo británico de la ultraconservadora Hermandad de San Pío X abandonó la Argentina camuflado con gorra y lentes negros.
"Lamentablemente ninguno de nosotros fue a averiguar en Internet para tomar conciencia de lo que se trataba". Con esa frase el Papa alemán Joseph Ratzinger admitió que fue un error levantar la excomunión al obispo lefevrista Richard Williamson, negador del Holocausto judío.

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Benedicto XVI dijo que el caso Williamson fue "un episodio particularmente doloroso" para él y reconoció que "fue un error no estudiar y examinar suficientemente la cuestión".

El tardío arrepentimiento de la máxima autoridad de la Iglesia católica fue ventilado con la publicación del libro-entrevista "Luz del mundo. El Papa, la Iglesia y los signos de los tiempos", del periodista alemán Peter Seewald. La obra, que contiene 220 preguntas al Papa en 176 páginas, fue presentado este martes en el Vaticano y dilucida numerosas cuestiones en torno a los retos de la sociedad actual, la fe y la crisis eclesiástica.

En sus respuestas, el ex arzobispo de Munich confesó que si hubiera sabido que Williamson negaba el Holocausto no habría revocado su excomunión. "Habría que haber separado su caso del de los demás" obispos integristas alcanzados por esa polémica medida.

El caso Williamson estalló poco después que la Iglesia levantó en enero de 2009 el castigo que pesaba sobre varios obispos consagrados de manera irregular por monseñor Marcel Lefebvre, luego que se reveló que el prelado había negado la matanza de judíos.

Todo comenzó cuando en una entrevista para la televisión sueca el religioso, de 70 años, negó el asesinato sistemático de judíos durante el nazismo, un delito que está penado por legislación alemana. Williamson, que en ese momento tenía a cargo un seminario en la localidad de La Reja, en el partido bonaerense de Moreno, fue expulsado de la Argentina por orden del Gobierno nacional.

Como consecuencia de sus dichos, el obispo tuvo que pagar una multa en Alemania de 12.000 euros, unos 17.000 dólares, y fue apresado por orden de la fiscalía alemana de Ratistbona, que solicitó la detención por instigación al racismo.

Aunque la noticia dio la vuelta al mundo, Benedicto XVI dejó entrever que la falta de información fue una maniobra de sectores "listos para agredir" la Iglesia. Para Ratzinger afortunadamente el episodio no comprometió el diálogo entre católicos y judíos, porque él tiene buenos amigos hebreos que lo comprendieron. "Hay que reconocer que hubo grandes temores y tensiones, y que éste diálogo puede fácilmente ser amenazado, pero en la comunidad judía, a nivel mundial, muchos se apresuraron en testimoniar que yo nunca habría 'readmitido en la sociedad' a un negacionista: es gente que me conoce", puntualizó el pontífice.

* Sin juicio, con abogado

Trascendió en las últimas horas que las autoridades alemanas decidieron postergar el juicio que enfrenta el obispo británico de la ultraconservadora Hermandad de San Pío X por haber minimizado la dimensión del genocidio de judíos durante la Segunda Guerra Mundial. 

Es que el abogado defensor de Williamson, Matthias Lossmann, renunció pocos días antes de que su cliente se siente en el banquillo de los acusados, con pocas posibilidades de no resultar condenado. Presto, el negacionista ya habría contratado a su reemplazante: Wolfram Nahrath, un abogado neozani cercano a la extrema derecha alemana y último jefe de la prohibida organización juvenil ultraderechista Juventudes Vikingas ("Wiking Jugend").

Johann Piendl, portavoz del Tribunal de Ratisbona en el que se celebra el proceso, no dio a conocer la fecha en la que se podrá retomar el juicio y recalcó que el nuevo defensor necesita tiempo para estudiar el caso. Sin embargo, adelantó que el proceso podría interrumpirse hasta después de Navidad.

Para Benedicto XVI se trató de "un momento crítico, que puso en evidencia cuánto hay que ser vigilantes, cuánto la situación puede ser puesta en peligro. Pero al mismo tiempo, vimos que en la comunidad judía mundial la confianza siempre siguió siendo sólida".

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