Dos años después que un balazo le atravesó la cabeza, la exdiputada Gabrielle Giffords volvió ante el Congreso de EE.UU. Con grandes dificultades para articular, tuvo suficiente claridad como para conminar a sus excolegas a ser valientes para frenar la epidemia de violencia armada. Hablar me es difícil, pero debo decir algo importante, comenzó la exdiputada demócrata, quien tiene problemas de articulación como consecuencia del balazo que recibió en enero de 2011 durante un acto público y que le ha dejado graves secuelas físicas. Su brazo derecho parece paralizado, y su marido, el exastronauta Mark Kelly, debe sostenerle el izquierdo para que pueda llegar a su asiento. La violencia es un gran problema, demasiados niños mueren, demasiados niños, dijo, antes de agregar mirando a los senadores: Debemos hacer algo.
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