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19 de marzo 2008 - 00:00

Ancianas "viudas negras" sacuden a Estados Unidos

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Los Angeles - Dos septuagenarias podrían terminar su vida entre rejas por el asesinato de dos vagabundos a los que contrataron seguros de vida, una historia escabrosa y peculiar que llamó la atención de Hollywood.

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En el juicio que se inició ayer en Los Angeles, las dos «viudas negras», de 77 y 75 años, pagaron varios seguros médicos a dos vagabundos que después aparecieron muertos atropellados, lo que las podría llevar a la cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional.

En el juicio, las ancianas podrían utilizar su avanzada edad para ganarse la simpatía del jurado con una imagen de desamparo y fragilidad, pero la Fiscalía tiene una opinión bien contraria de estas dos mujeres.

El Ministerio Público tratará de probar que Helen Golay, de 77, y Olga Rutterschmidt, de 75, conspiraron para matar a esos dos hombres sin techo, con la única intención de cobrar los seguros de vida que les habían contratado y que les reportaron 3 millones de dólares. La acusación decidió el año pasado no pedir la pena capital para las presuntas asesinas porque, debido al funcionamiento del sistema judicial, las apelaciones podrían posponer su ejecución durante 10 años.

Con su avanzada edad, existe la posibilidad de que estas mujeres mueran en prisión sin resolver el litigio.

Los expertos aseguraron que su condición de ancianas será una carta que utilizará la defensa para ganarse la simpatía y comprensión de los miembros del jurado, algo de lo que es muy consciente la acusación.

«No es la edad lo que importa, es lo que hacen, y nosotros intentaremos mostrar a la corte sus acciones», explicó Sandi Gibbons, portavoz de la fiscalía, quien aseguró que hay antecedentes de ancianos declarados culpables en juicios por homicidio.

La defensa, por su parte, apostará por un veredicto de inocencia para las dos mujeres, que ya han sido comparadas con las protagonistas de «Arsenic and Old Lace (1944)», la comedia en la que Cari Grant descubría con horror el raro hábito de sus tías, que envenenaban a hombres ancianos como un acto de caridad. La única diferencia es que en este caso, las dos mujeres « cometieron brutales asesinatos».

«El móvil fue la avaricia pura y simple», dijo la fiscal segunda del Condado de los Angeles, Shellie Samuels, cuando se conoció el caso.

La versión de la acusación es que las dos ancianas se hicieron amigas de los vagabundos, los alojaron en unos departamentos y contrataron un servicio de seguridad para vigilarlos antes de preparar los crímenes.

Roger Diamond, abogado de Golay, manifestó que basará su argumentación en pruebas contundentes que demostrarán que ni siquiera tuvieron lugar los asesinatos.

Paul Vados, de 73 años, y Kenneth McDavid, de 50, fallecieron en lo que parecieron casos de atropello y fuga en 1999 y 2005, respectivamente.

En el momento de su muerte, la vida de Varos estaba protegida por más de una docena de pólizas de seguros, mientras que McDavid sumaba 23.

Tras sus fallecimientos, las ancianas reclamaron los cuerpos de los indigentes con el pretexto de ser sus parientes o socios más cercanos y ejecutaron las primas de las aseguradoras, según las autoridades que investigaron el delito.

La trama criminal supuestamente elaborada por las ancianas va más allá. Según la versión de la Fiscalía, las mujeres utilizaron un nombre falso para comprar un automóvil Mercury Sable, en el que se encontraron restos de ADN de McDavid.

Asimismo, presentarán fotografías de la casa de Golay en la que se hallaron frascos vacíos de medicamentos vendidos con receta médica y que relacionan con la combinación de fármacos y alcohol que se detectaron en la sangre del cadáver de McDavid.

Otra de las pruebas que tratarán de utilizar en el juicio es una grabación obtenida por la policía tras el arresto de las ancianas, en la que Rutterschmidt increpaba a su amiga, Golay.

«¿Por qué contrataste todos esos seguros extra? Eres avara, ése es el problema. Por eso me enfado... yo lo hacía todo por tí», dijo Rutterschimdt, de acuerdo con la conversación recogida en la cinta.

McDavid y Varos no fueron los únicos vagabundos a los que las ancianas quisieron pagar un seguro de vida.

Tras sus detenciones en 2006, la policía localizó a otros tres hombres que manifestaron que las mujeres se ofrecieron para pagarles una póliza en caso de fallecimiento. Todos ellos siguen vivos.

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