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El obispo fue consagrado durante una ceremonia en Durham, New Hampshire, frente a varios miles de personas. Cientos de fieles expresaron públicamente su objeción a la elección de Robinson y abandonaron la ceremonia en señal de protesta.
A sus 56 años, este divorciado padre de dos hijos -presentes junto a su madre en el oficio- decidió ignorar las amenazas de muerte y las advertencias de la jerarquía de su iglesia y aceptar su consagración en la ciudad universitaria de Durham, en el estado de New Hampshire. Esa perspectiva condujo a los primados de 38 provincias de la Iglesia Anglicana, reunidos el mes pasado en una sesión extraordinaria, a advertir sobre un eventual cisma en el seno de la misma. En una declaración final, advirtieron que
En el seno de la Iglesia Anglicana estadounidense, denominada Iglesia Episcopal -2,1 millones de adeptos- un grupo de 24 obispos conservadores amenazó con abandonarla si Robinson se convertía en obispo.
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