Meses antes de morir, Mijail Kalashnikov, creador de la ametralladora AK-47 que lleva su nombre, tuvo remordimientos por el uso mortal de su invención, informó el diario ruso Izvestia. La revelación tiene que ver con una carta que Kalashnikov, fallecido el 23 de diciembre pasado, envió en abril al patriarca de la Iglesia Ortodoxa rusa, Kirill.
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"Mi dolor espiritual es insoportable. Me hago siempre la misma pregunta, a la cual no encuentro respuesta. Si mi ametralladora quitó la vida a tantas personas, significa que también yo, Mijail Kalashnikov, 93 años, hijo de una campesina, cristiano ortodoxo, soy culpable de sus muertes, aunque eran enemigos?", dice la carta del héroe ruso en su carta escrita a mano.
La respuesta del clérigo fue inmediata y aliviadora. "La Iglesia tiene una posición muy precisa: si un arma sirve para defender la patria, la Iglesia apoya a sus artífices y a los militares que la usan. Él inventó esta ametralladora para la defensa de su país, no para que la usaran los terroristas de Arabia Saudita", explicó el diácono Aleksandr Volkov, portavoz del Patriarca.
El vocero destacó que Kirill le había respondido en ese sentido a la carta, calificando a Kalashnikov como "ejemplo de patriotismo".
Héroe de Rusia y dos veces héroe del trabajo socialista en la Unión Soviética, Kalashikov se convirtió en un ícono del país, junto a su arma, la más vendida en el mundo, usada por los ejércitos de 55 países y por numerosos grupos guerrilleros y terroristas.
La poderosa AK-47 fue creada luego de la II Guerra Mundial y en la localidad natal de Kalashnikov, Izhevsk, existe un museo en su honor.
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