Aplazan condena a muerte para una mujer adúltera
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La cumbre de la Unión Europea, reunida el pasado fin de semana en Barcelona, manifestó su «alarma» por el riesgo de lapidación para Safiya y pidió a Nigeria respetar los derechos humanos.
El presidente nigeriano, Olusegun Obasanjo, cristiano, afirmó el mes pasado que confiaba en que el proceso concluiría en favor de la joven mujer.
Detrás del caso de Safiya se oculta la tendencia a utilizar la ley islámica, la sharia, con fines políticos, dijeron numerosos analistas de la región.
Desde 1999, 13 de los 36 estados nigerianos -aquellos con mayoría musulmana- adoptaron una estricta versión de esa norma que contradice las leyes nacionales.
A partir de 1999 en Nigeria se desató una lucha política entre los estados del Norte (mayoría musulmana) y los del Sur (de mayoría cristiana). En el fondo, hay fuerzas que cuestionan la unidad del país, donde 50 por ciento es musulmán y 40 por ciento, cristiano.
Safiya puede convertirse en otra víctima del alboroto legal que supuso la introducción de la sharia en esos 13 estados. La realidad es que, amparándose en la sharia, en muchos países islámicos las mujeres no pueden ser jueces, su testimonio sólo vale la mitad que el del hombre o su asesinato no se considera como un delito igualmente grave que el de un hombre.




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