Brasilia (ANSA) - El presidente brasileño, Lula Da Silva, asumió personalmente las negociaciones para la aprobación de la reforma tributaria que preparó su gobierno y que enfrenta resistencias de varios sectores.
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Lula almorzó ayer en Brasilia con los líderes parlamentarios del oficialismo para pedirles que la base aliada del gobierno vote en bloque la reforma, y pueda así acelerar su aprobación en el Congreso.
A pesar de las críticas de sectores empresarios, gobernadores y partidos de la oposición a la redacción final del proyecto de reforma presentado por su gobierno, Lula defendió ayer su iniciativa, durante un encuentro con periodistas en Brasilia.
La reforma, aseguró Lula, «será aprobada por acuerdo», y garantizó que, aunque el Congreso le introduzca cambios a su proyecto original, «su núcleo, que es desgravar la producción, será preservado».
El gobierno tiene urgencia para la reforma tributaria: debe aprobar antes del 30 de setiembre dos puntos del proyecto para no perder recursos cruciales en 2004.
Se trata del llamado impuesto al cheque y de un mecanismo que libera recursos de las restricciones presupuestarias.
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