París (AFP, ANSA) - Las protestas contra la extrema derecha se intensificaron ayer en Francia con más de 330.000 manifestantes, mientras que organizaciones profesionales y asociaciones llamaron a levantar una barrera contra el xenófobo Jean-Marie Le Pen.
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A diez días de la segunda vuelta de la elección presidencial, las movilizaciones callejeras batieron ayer todos los récords, y se presume que irán ganando más vigor en los próximos días conforme se acerque el ballottage presidencial del 5 de mayo entre Le Pen y el actual mandatario Jacques Chirac.
Para furia de sus críticos, Le Pen endureció ayer su discurso al proponer la instalación de «campos de tránsito» para inmigrantes clandestinos y al acusar a José María Aznar, Silvio Berlusconi y Tony Blair de «injerencia» en los asuntos de Francia por las críticas que le lanzaron en los últimos días.
«Me preocupa mucho que estamos quedando progresivamente sumergidos, por razones de diferencia de densidad demográfica, por la inmensa masa del Tercer Mundo, y es esa inmigración masiva la que crea condiciones desocializantes», dijo Le Pen.
En ese marco, Le Pen subrayó que «nunca la Constitución dijo que los extranjeros tenían los mismos derechos que los franceses en Francia» y defendió su programa denominado de «preferencia nacional». «La preferencia nacional, que parece sorprender a ustedes, significa reconocer que, en Francia, los franceses tienen más derechos que los otros», dijo Le Pen a la radio local.
En lo que hace a las manifestaciones de ayer, Lyon batió el récord del país con unas 25.000 personas -sobre todo estudiantes-que expresaron su repudio a Le Pen.
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