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La bomba estaba formada por dos granadas de mano colocadas a varios metros de distancia la una de la otra y unidas con hilo de sedal que, al ser tocado por algún transeúnte, habría arrancado las anillas que sirven de seguro, lo que habría hecho estallar ambos artefactos.
La trampa fue tendida cerca de la entrada al popular estadio, al lado de una cafetería y de varios quioscos comerciales, lo que hizo a la Policía inclinarse más por la versión de un ajuste de cuentas entre las mafias del comercio rivales que por la del terrorismo.
No obstante, fuentes policiales señalaron que se investigará asimismo un posible intento de atentado terrorista, puesto que el uso de tales bombas trampa es muy frecuente en la guerra que desde hace casi cuatro años tiene lugar en la separatista Chechenia.
Los últimos diez días, Moscú sufrió un doble atentado terrorista en un concierto de rock al aire libre perpetrado por dos mujeres suicidas, presuntamente chechenas, que causó 16 muertos y medio centenar de heridos.
Además, otra mujer "kamikaze" chechena fue detenida cuando intentaba hacer estallar una bomba en un restaurante no muy lejos del Kremlin, suceso en el que un artificiero de los servicios secretos murió cuando intentaba desactivar los explosivos.
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