Ataque musulmán deja 57 personas muertas en la India

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Nueva Delhi (ANSA, AFP, DPA) - Al menos 57 personas, en gran parte activistas de grupos integristas hindúes que participaban en una iniciativa antimusulmana en Ayodhya, murieron ayer cuando una multitud asaltó el tren en que viajaban en la estación de Godhra, en el oeste de la India, lo que hizo temer al gobierno de Atal Behari Vajpayee una ola de violencia entre fanáticos religiosos rivales que podría dejar miles de muertos, como ocurrió hace diez años.

Un vagón resultó completamente quemado. Testigos dijeron que vieron a las víctimas intentando en vano escapar de las llamas a través de las ventanillas, que en los trenes indios están cerradas con barrotes. Entre las víctimas había al menos 15 niños, y los heridos son más de 40.

El Vishwa Hindu Parishad (VHP, Consejo Mundial de los Hindúes) rechazó los llamados del primer ministro, Atal Behari Vajpayee, para que se cancelen las reuniones previstas para los próximos días, a las que definió como «cargadas de peligrosas consecuencias». «Estamos preocupados pero la seguridad nacional será mantenida a cualquier precio», anunció Vajpayee. Tras el hecho, los gobiernos de cuatro estados -Rajasthan, Maharashtra, Madhya Pradesh y Bengala Oeste- declararon el «máximo alerta».

• Incentivo

El tren, cargado de Ram Sevaks -activistas hindúes que quieren construir un templo dedicado al dios Rama en Ayodhya (India del norte), sobre el lugar donde hasta hace 10 años se levantaba una mezquita arrasada por los hindúes- fue detenido por una multitud enfurecida apenas salió de la estación de Godhra, una ciudad con 40 por ciento de habitantes musulmanes. Según versiones, el ataque pudo haber sido incentivado por tres policías musulmanes y por escarceos entre activistas y vendedores ambulantes. En 1992 activistas hindúes destruyeron la mezquita de Babar ad Ayodhya, afirmando que había sido construida en el siglo XVI por los invasores musulmanes. Tras ese episodio murieron 2.000 personas. La Justicia aún debe dictaminar a qué comunidad pertenece el lugar.

En tanto, en Pakistán, que el martes fue sacudida por la matanza del martes de once chiítas (14 heridos) en una mezquita de Rawalpindi, región con mayoría sunita, se vivía un clima de tensión ante la posibilidad de una nueva ola de violencia. La extradición a EE.UU. del islamista
Omar Saeed, autor intelectual confeso del crimen del periodista estadounidense Daniel Pearl (ver vinculada), es una alternativa creciente, según la prensa paquistaní y ello podría ser un germen de violencia inusitada que según los analistas, tuvo su primer capítulo el martes.

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