La bandera de Australia, uno de los más firmes aliados de EE.UU. en la guerra de Irak, siguió flameando ayer tras el atentado de Yakarta (derecha). Las inmediaciones de la embajada dieron cuenta del enorme poder explosivo usado en el ataque (izquierda).
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Estados Unidos, las Naciones Unidas y los principales países europeos se apresuraron a condenar el golpe terrorista.
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