Audaz pero difícil plan de obra pública

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Brasilia (Bloomberg, ANSA) - El presidente brasileño Luiz Inácio Lula Da Silva quiere invertir 191.400 millones de reales ($ 64.000 millones) en carreteras, ferrocarriles, vivienda y centrales eléctricas en cuatro años para dinamizar la economía y crear empleos.

Observadores indican, sin embargo, que esa meta será de difícil cumplimiento. En la práctica, las autoridades prevén gastar este año sólo 1.400 millones de dólares de los 5.000 millones previstos en el Presupuesto debido a la necesidad de aplicar un severo ajuste económico para abatir la inflación y reducir el costo del endeudamiento público.

Pese a esas limitaciones, el gobierno estudia propuestas de gastar hasta 6.000 millones de dólares en represas y redes eléctricas y también podría construir un ferrocarril de 200 millones que circunvale San Pablo, dijo Marco Aurélio Garcia, asesor de Lula en materia de asuntos exteriores.

El dinero del plan 2004-2007 saldría del Presupuesto y de empréstitos públicos, así como de alianzas con inversionistas particulares, dijo André Singer, vocero de Lula.


La inversión en obras públicas supondría un cambio de rumbo de un gobierno que se ha ganado la confianza de los inversionistas reduciendo el gasto. Economistas como Newton Rosa, de Sul America Investimentos, de San Pablo, dijeron que el dinero tendrá que venir de inversionistas particulares, puesto que Lula sabe el riesgo político que correría si una disparada del gasto público atizara la inflación.

«No creo que el gobierno malogre la situación presupuestaria y estimule la inflación para financiar esas inversiones», dijo Rosa. «La única forma de que financie semejante plan es establecer sociedades con el sector privado».

El índice de desempleo de Brasil está en 13%, el máximo nivel en casi dos años, por lo que Lula desea estimular la creación de empleos mejorando los medios de transporte del país y su capacidad de generar electricidad.

El gobierno brasileño pretende que el Fondo Monetario Internacional acepte quitar del cálculo de gasto público las inversiones en infraestructura, ya que -dice- se trata de inversiones que suponen un retorno económico. Eso le permitiría flexibilizar en los hechos la meta de superávit fiscal primario de 4,25% del Producto Bruto Interno (PBI).

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