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Los gastos militares mundiales, que habían bajado de manera significativa en la década 1989-1998 después del fin de la guerra fría, aumentaron en 2003 por quinto año consecutivo.
Según las estimaciones del SIPRI, estos gastos aumentaron - en términos reales - en 11% en 2003, a 956.000 millones de dólares (777.000 millones de euros), es decir 2,7% del producto interior bruto mundial, y 152 por cada habitantes del planeta.
Teniendo en cuenta el debilitamiento del dólar, el alza es de 3,5% en términos brutos.
Dicho de otra manera, en 2003, el mundo gastó 18% más en armamento que lo que había gastado dos años antes.
Este aumento en 2003, tal como el de 2002 (+6,5%) corresponde en gran parte a Estados Unidos, cuyos gastos militares se dispararon después del 11 de setiembre de 2001, con las operaciones en Afganistán y la guerra en Irak.
En Estados Unidos el aumento en 2003 fue de 23% y la tendencia debería mantenerse hasta por lo menos el 2009, aún cuando el ritmo debería aminorarse debido sobre todo al cuestionamientos progresivo de la estrategia de guerra preventiva del gobierno norteamericano.
"A más largo plazo es poco probable que los niveles actuales sean viables económica y políticamente", comentó el SIPRI.
Sin el esfuerzo suplementario que el gobierno de George W. Bush pidió al Congreso norteamericano para financiar la "guerra contra el terrorismo" y para pagar las operaciones en Afganistán y en Irak, el alza de los gastos militares mundiales sólo habría sido del 4% en 2003, precisó el SIPRI. Tomando en cuenta el índice de cambio del dólar en los mercados, sólo a Estados Unidos corresponde el 47% de los gastos militares mundiales.
Los cinco otros países que más gastan en este rubro - Japón, Gran Bretaña, Francia y China - hacen juntos el 65% restante.
Como en los años anteriores, además de Estados Unidos, Europa central y oriental (en el marco de la integración a la OTAN), Rusia (+14%), y Asia son los que más aumentaron sus gastos en armamentos en el año pasado.
En el Medio Oriente, los presupuestos bélicos aumentaron en un 10% el año pasado, cuando la guerra en Irak empujó a sus vecinos a armarse, sobre todo en el caso de Irán y Kuwait.
Por el contrario, los gastos militares permanecieron estables en Europa occidental, si bien hubo aumentos en Gran Bretaña y Francia.
En lo que se refiere a la venta de armas, la tendencia en baja observada en los últimos años se invirtió claramente en 2003, aún cuando "los acontecimientos en Irak no parecen haber tenido un impacto inmediato importante en las ventas de armas".
Rusia y Estados Unidos siguen siendo los principales vendedores, y sus principales clientes son China e India de un lado, Taiwán, Egipto, Gran Bretaña, Grecia, Turquía y Japón del otro.
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