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11 de noviembre 2010 - 23:13

Avanzan las negociaciones por control de Botnia, pero Uruguay insiste con limitar los ingresos

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La Argentina y Uruguay lograron avances para destrabar el conflicto en torno al plan de monitoreo conjunto de la planta UPM (ex Botnia), aunque Montevideo se mantiene firme en no aumentar la cantidad de ingresos a la fábrica, como pretende el Buenos Aires.

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Tras el encuentro realizado en el Ministerio de Relaciones Exteriores de Uruguay, el canciller de ese país, Luis Almagro, quien participó en parte del encuentro que iniciado por los vicecancilleres, ratificó que hubo avances en las negociaciones, pero aclaró que aún "queda trabajo por hacer".

Al respecto señaló que la reunión continuará el viernes en Buenos Aires, fundamentalmente con los grupos técnicos.

"Hemos avanzado unos puntos, pero no soy partidario de mostrar trabajos a medias. No vamos adelantar demasiada información", sostuvo Almagro en declaraciones a la prensa local, tras la reunión que encabezaron el vicencanciller argentino Alberto D Alotto y su par Roberto Conde, junto a los respectivos equipos técnicos.

El punto que todavía traba un futuro acuerdo es el de los ingresos al interior de la pastera que la Argentina pretende que se realicen mas de 12 veces al año, mientras que Uruguay sostiene que los presidentes Cristina Kirchner y José Mujica en el último encuentro que mantuvieron fijaron esa frecuencia en dos veces por año.

"Está marcado por los presidentes: son dos ingresos al año", enfatizó Almagro al rechazar la posibilidad de que Uruguay acceda a elevar esa frecuencia.

En la misma jornada se difundieron además duras declaraciones del presidente Mujica contra el Gobierno argentino, donde además reconoció que será "muy difícil" alcanzar un acuerdo definitivo en torno al tema de la pastera.

En una entrevista que concedió a un medio de su país, el presidente oriental no obstante señaló que más allá de las protestas de los asambleístas de Gualeguaychú, el tema de preservar el medio ambiente "vino para no irse más".

Por otra parte, sobre la iniciativa de Buenos Aires de instalar boyas inteligentes para medir la temperatura del agua del Río Urugay y otras variables, Almagro se mostró más flexible y dijo que los sensores "nunca fueron un problema para Uruguay porque nuestro país los utiliza".

Asimismo, el jefe de la diplomacia uruguaya afirmó que se tratará de cumplir con los plazos, ante la inminencia del vencimiento de los 10 días de prórroga que solicitó su país, que en un primer momento había provocado duras quejas del canciller argentino Héctor Timerman.

No obstante, Almagro advirtió que "los plazos que se marcan en las negociaciones son tentativos y forman parte de la buena intención de las partes".

Por su parte, D Alotto se retiró de la sede de la cancillería uruguaya sin realizar declaraciones a la prensa.

Días atrás, Uruguay se había quejado de que la Argentina quiere controlar "los gases" que surgen de la ex Botnia pero que "la CARU solamente establece el control sobre el agua", indicó una fuente de la cancillería.

En tanto, Uruguay también discrepa con el criterio para el control de la planta, como los reclamos de doce ingresos anuales a la planta, y sostiene que la posición argentina no está ajustada "al fallo de la Corte Internacional de Justicia ni al acuerdo previo de los presidentes".

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