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28 de febrero 2002 - 00:00

Bagdad dispuesto a recibir inspectores de armas

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Irak respondió así a las acusaciones del primer ministro británico, Tony Blair, quien dijo hoy, en una entrevista con una televisión australiana, que "la acumulación de armas de destrucción masiva por parte de Irak supone una amenaza no sólo para la región (de Oriente Medio), sino para el mundo".

En la nota, el Ministerio de Información señala que "si Blair nos dice a nosotros y al mundo dónde y cuándo se han producido esas armas, estamos dispuestos a recibir inmediatamente una misión británica enviada por el mismo Blair y acompañada por periodistas británicos".

"Con frecuencia, Blair hace declaraciones malintencionadas y hostiles a Irak, en línea con las posturas estadounidenses, sin preocuparse de ser preciso y correcto", explica el escrito.

En estas circunstancias, indica, "cualquiera que tenga información real sobre este tipo de acusaciones, debe saber cuándo y cómo Irak trata de producir esas armas", por lo que pide al primer ministro británico que lo diga y envíe a ese sitio un equipo de inspectores.

Washington y Londres han acusado reiteradamente a Irak de desarrollar armas de destrucción masiva, prohibidas por la ONU a ese país tras la guerra del Golfo Pérsico de principios de 1991, cuando las tropas de Bagdad fueron expulsadas de Kuwait, emirato que habían invadido en agosto de 1990.

El desmantelamiento de todo su arsenal de destrucción masiva es la principal condición puesta a Irak para levantar el embargo económico internacional impuesto al país por la ONU desde 1990, cuando invadió Kuwait, y las autoridades de Bagdad aseguran que ya se ha cumplido desde hace años.

En diciembre de 1998, horas antes de iniciarse lo que EEUU y el Reino Unido denominaron "Operación Zorro del Desierto", la última gran ofensiva militar aérea de esos dos países contra Irak, abandonaron Bagdad los inspectores de armas de la ONU encargados de supervisar el desarme iraquí.

El régimen iraquí, que encabeza el presidente Sadam Husein, acusó a varios de aquellos inspectores de la ONU de "espiar" para Estados Unidos e Israel, y algunos de ellos reconocieron posteriormente que mantenían relaciones e intercambiaban información con los servicios secretos de esos países.

Desde entonces, Estados Unidos insiste en el regreso de los inspectores y amenaza a Irak con acciones militares si no lo admite, postura que Bagdad considera una "excusa" de Washington para "perpetuar" el embargo al país.

En los últimos días, Irak anunció que a principios de marzo iniciará nuevas conversaciones con los responsables de Naciones Unidas para tratar de sus actuales relaciones y, en estos contactos, se podría incluir la cuestión de los inspectores internacionales de armas.

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