Alrededor de 3.000 Royal Marines ocuparon la mayor parte de la ciudad, luego de reducir una feroz resistencia por parte de miembros que permanecían leales al régimen de Saddam Hussein.
Ayer, una bandera británica con la mención «42ª Compañía Royal Marines» daba la bienvenida al palacio presidencial de Basora, un lugar digno de cuento de las mil y una noches, situado en medio de la pobreza absoluta y la guerra. «Le he escrito a mi novia esta mañana para decirle que he dormido en el cuarto que normalmente pertenecería a Saddam Hussein. Después de tantas semanas en el desierto, no me acostumbro a tanto lujo, es increíble», dijo
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