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23 de abril 2007 - 00:00

Benedicto XVI pidió al G8 que anule las deudas de los países pobres

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El papa Benedicto XVI pidió hoy a los países del G8, que se reunirán en Alemania del 6 al 8 de junio, que se comprometan seriamente contra la pobreza y las enfermedades, en particular en Africa, y aprueben la cancelación "rápida, completa e incondicional de la deuda externa" de los países más pobres.

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"No se trata de una tarea extraordinaria o concesiones que podrían ser postergadas debido a fuertes intereses nacionales. Existe más bien un deber moral grave e incondicional, basado en la pertenencia común a la familia humana", advirtió el Papa en una carta enviada a la canciller alemana, Angela Merkel.

En una carta de respuesta, la canciller se comprometió a buscar verdaderos "progresos" en la batalla contra el hombre, la miseria, las deudas y las enfermedades.

La misiva de Raztinger a Merkel se remonta al 16 de diciembre de 2006, pero sólo hoy el Vaticano decidió publicar su contenido junto al texto de la respuesta alemana.

El Papa se dirige a la canciller como presidenta de turno de la Unión Europea y gobernante anfitriona de la cumbre del G8 en Heiligendamm.

En el pasado, Merkel se comprometió varias veces a dar prioridad a la lucha contra la pobreza y el subdesarrollo.

En la carta, el Papa toma nota de que hay plena sintonía entre la Iglesia católica y Alemania.

"Confío -proclama- en que Alemania asumirá el papel de guía que le corresponde en tal complejo de cuestiones, que es de importancia mundial y nos concierne a todos".

La Santa Sede -explica Jospeh Ratzinger a Merkel- está preocupada por "la incapacidad de los países ricos de ofrecer a los países más pobres, en particular a los de Africa, adecuadas condiciones financieras y comerciales, que harían posible la promoción de un desarrollo duradero".

"Los países más pobres tienen, por su parte, la responsabilidad del buen gobierno y la eliminación de la pobreza", pero en esto, advierte el Papa, "es irrenunciable una activa colaboración de parte de los socios internacionales".

"También hay que tomar medidas -agrega Ratzinger- para una rápida cancelación completa e incondicional de la deuda externa de los países pobres fuertemente endeudados y de los países menos desarrollados. Igualmente deben tomarse medidas para que estos países no terminen de nuevo en una situación de deuda insostenible".

En la carta, Benedicto XVI recuerda también los compromisos tomados por los países más ricos para destinar recursos para la búsqueda y lucha contra enfermedades como el Sida, la tuberculosis y la malaria.

En esta óptica, exhorta Ratzinger, los "países industrializados deben afrontar la urgente tarea científica de crear finalmente una vacuna contra la malaria".

Finalmente, la comunidad internacional debe "seguir trabajando para una reducción significativa del comercio de armas, sea legal o ilegal".

En la carta de respuesta, con fecha 2 de febrero de 2007, Merkel promete servirse "de la presidencia alemana del G8 y del semestre de presidencia del Consejo de la Unión Europea" para "realizar progresos en la lucha contra la pobreza" y en el desarrollo del continente africano.

La correspondencia entre Benedicto XVI y Merkel es "importante", comentó el director de la sala de prensa vaticana (y también de Radio Vaticana) Federico Lombardi, quien juzgó que la preocupación y el paso diplomático dado por el Papa respecto de la pobreza y Africa refutan a quienes lo ven como "eurocéntrico".

En sus primeros dos años de pontificado Benedetto XVI intervino varias veces sobre los temas de la pobreza y Africa, un continente que cita en todos los mensajes solemnes, desde las bendiciones Urbi et Orbi de Navidad y Pascua hasta los discursos de Año Nuevo al cuerpo diplomático, recordó el religioso.

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