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20 de agosto 2010 - 23:46

Berlusconi amenaza con elecciones anticipadas si no recupera la confianza del Parlamento

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Silvio Berlusconi.
El jefe de gobierno italiano, Silvio Berlusconi, intentó evitar las elecciones anticipadas al ofrecer un programa de gobierno a los disidentes de su coalición a fin de poder gobernar hasta el 2013.

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El nuevo programa será sometido a la confianza del Parlamento en septiembre, según anunció el mismo Berlusconi.

"Si no contamos con el apoyo de la mayoría (del Parlamento) no quedará más alternativa que aceptar las elecciones, porque más allá de ese plazo repercutiría negativamente sobre el país", amenazó Berlusconi al término de una larga reunión de seis horas celebrada en Roma con los dirigentes de su partido Pueblo de la Libertad (PdL).

Tras la ruptura en julio pasado con su aliado Gianfranco Fini, actual presidente de la Cámara de Diputados, se había agudizado el clima de incertidumbre político en Italia, debilitando la imagen del magnate de las comunicaciones, abanderado hasta ahora de la estabilidad.

Después de 17 años de alianza, Fini retiró su apoyo a la coalición y por ende Berlusconi perdió la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados.

Para salir del atolladero, Berlusconi propuso someter un nuevo programa de gobierno a la confianza del Parlamento, de manera de resolver el enfrentamiento político y así poder gobernar "los otros tres años" de la legislatura.

El nuevo programa, basado en cinco puntos: justicia, fisco, federalismo económico, políticas para el sur del país y más seguridad, deberá ser apoyado por los disidentes de Fini (33 diputados y 10 senadores) o parte de ellos, y permitirá a la mayoría de derecha continuar sin problemas en el poder.

"Se trata del programa que siempre hemos apoyado y la razón por la cual formamos parte de la coalición de derecha, en la que permaneceremos", declaró inmediatamente Italo Bocchino, portavoz del grupo disidente liderado por Fini.

"Esta es una victoria de Fini", agregó.

Como es tradición, el magnate de las comunicaciones aseguró que de todos modos no teme someterse a elecciones, ya que considera que su coalición arrasaría con "porcentajes superiores al 50%".

Antes de la reunión del viernes del PdL, Berlusconi frenó las aspiraciones de los llamados "halcones" de la coalición, que pedían elecciones anticipadas lo antes posible, entre ellos Umberto Bossi, líder del partido populista y anti-inmigración Liga Norte, entre los aliados más importantes de Berlusconi.

Según los sondeos divulgados por la prensa, el partido anti-inmigración, particularmente fuerte en el norte rico e industrializado de la península, se beneficiaría ampliamente de una nueva elección, seduciendo incluso al electorado del magnate de las comunicaciones.

La posición de Berlusconi, de 73 años, líder indiscutible de la derecha italiana, se había complicado, por lo que convocó a los líderes de su formación para establecer la estrategia a seguir.

Para el viceministro de Desarrollo, Adolfo Urso, del grupo de disidentes, se trata de "un buen inicio, porque se habla de política y programas que sirven a los italianos", dijo.

Al ilustrar ante la prensa el nuevo programa, Berlusconi insistió sobre dos temas que considera no negociables: la inmunidad judicial así como la reforma de la magistratura, acusándola como siempre de ser politizada y de izquierda.

Los rebeldes de Fini manifestaron también sus reservas sobre esos temas, que serán abordados posteriormente.

El magnate de las comunicaciones rechazó asimismo lo que la prensa denominó una "campaña de adquisiciones" de disidentes de Fini para que regresen al PdL.

La posibilidad de un gobierno de transición con la izquierda para salir de la crisis fue tajantemente refutada por el político millonario: "No se justifica formar un gobierno con los derrotados en las elecciones", dijo.

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