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Fininvest es un consorcio empresarial controlado por la familia Berlusconi que, entre otros intereses, domina Mediaset, con tres canales de televisión generalistas.
El dominio de esos medios, más el control del Gobierno sobre los otros tres canales de la estatal RAI, ha sido mencionado por la oposición a Berlusconi como un elemento que le hacía inadecuado para el cargo de primer ministro.
De hecho, ese conflicto de intereses fue uno de los argumentos empleados por el centroizquierda, durante la campaña electoral que, en la primavera de 2001, llevó al poder a Berlusconi y a su bloque de centroderecha.
El líder conservador se comprometió a resolver el problema antes de que pasaran cien días desde su acceso al Gobierno, pero la ley que regula el asunto no llegó hasta julio de 2004.
Con esa legislación Berlusconi ha podido mantenerse como primer ministro y al tiempo propietario de todo su imperio empresarial, incluido el grupo televisivo Mediaset, siempre que no lo gestione personalmente.
Son sus fieles colaboradores de toda la vida, más sus hijos mayores, Piersilvio y Marina, los directivos del grupo, mientras que Berlusconi figura como accionista.
A ellos el primer ministro ha comunicado su deseo de vender el 16,68 por ciento de Mediaset, de la que Fininvest tiene hasta ahora el 50,99 por ciento.
Con la ayuda del banco de inversiones JP Morgan Fininvest ha puesto hoy en el mercado 197 millones de títulos ordinarios, dirigidos a inversores institucionales italianos y extranjeros y que tienen un valor estimado por los expertos de 2.200 millones de euros.
La justificación de Fininvest es que se trata de "una estrategia iniciada con la salida a Bolsa de Mediaset (en 1996) de una apertura cada vez mayor al mercado", según una nota, en la que se pone de manifiesto que los recursos permitirán al consorcio "poner a cero su pasivo financiero y contar con una relevante liquidez destinada a posibles nuevas inversiones".
Pese al contenido económico de la operación la iniciativa se puede ver en términos políticos, en especial porque el centroderecha ha perdido claramente las recientes elecciones regionales, último paso por la urnas antes de los comicios legislativos de la primavera de 2006.
Sus aliados han pedido a Berlusconi que reaccione ante el riesgo de que el año próximo tengan que abandonar el poder y, aparte de un reajuste del Gabinete, el mensaje a la sociedad también puede ser el de renunciar a una parte de su empresa, aunque la decisión esté bien remunerada.
No obstante, los Berlusconi mantendrán el 34,3 por ciento de Mediaset, por lo que "asegurará la estabilidad como accionista de referencia y con las competencias de dirección", según el comunicado, lo que indica que ejercerán el control.
A la espera de lo que dicte el mercado desde el punto de vista financiero los políticos ya han empezado a pronunciarse y, así, el dirigente de Demócratas de Izquierda y ex ministro de Economía, Vincenzo Visco, dijo hoy que la venta parcial de Mediaset demuestra que Berlusconi "continúa siguiendo sus intereses económicos pero sin poner en discusión el control del grupo".
"Lo que ha hecho es reducir a dinero el propio conflicto de intereses que ha protagonizado en estos años", en un contexto de "probable derrota en las elecciones del año que viene", según Vincenzo Visco.
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