Roma (AFP, EFE, ANSA) - Acompañado por sus 21 ministros, Silvio Berlusconi asumió ayer por tercera vez como primer ministro de Italia, en medio de una seria crisis económica y social que lo obligará a realizar severas reformas.
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«Juro ser fiel a la República, respetar la Constitución y ejercer mis funciones en el interés exclusivo de la Nación», declaró Berlusconi ante el presidente de la República, Giorgio Napolitano. Durante la ceremonia, celebrada en el Palacio del Quirinale, cada uno de los nuevos ministros repitió la fórmula.
El nuevo jefe de gobierno, amplio vencedor de las elecciones legislativas del 13 y 14 de abril, deberá obtener, sin problemas, la próxima semana la confianza del Parlamento, donde su partido Pueblo de la Libertad (PdL) goza de una holgada mayoría.
El gabinete de Berlusconi, presentado el miércoles en tiempo récord para enviar un señal de eficiencia al país, está compuesto fundamentalmente por dirigentes «fieles» al magnate de las comunicaciones. «No hay grandes personalidades políticas, ni brillantes representantes de la sociedad civil. Sólo un hombre al mando», escribió el diario «La Repubblica».
Fricciones
Berlusconi, de 71 años, escogió un equipo que le garantice gobernar sin fricciones políticas, por lo que repartió en forma equilibrada los ministerios con sus aliados de la Liga Norte y de la ex neofascista Alianza Nacional.
«El nuevo primer ministro sabe que tiene grandes problemas ante sí, como los económicos y no quiere tensiones con los partidos», explicó por su parte Ezio Mauro en «La Repubblica».
«La amplia victoria en las elecciones y la derrota aplastante que sufrió la izquierda le otorgan a Berlusconi márgenesde maniobra casi ilimitados», advirtió en un editorial el diario «Il Corriere della Sera».
El nuevo gobierno conservador italiano deberá enfrentar inmediatamente asuntos muy delicados, como la crisis de la compañía de aviación Alitalia, al borde de la quiebra. Un préstamo urgente de 300 millones de euros otorgado con el acuerdo del gobierno saliente para evitar la quiebra de la aerolínea suscita ya fricciones con la Unión Europea.
El ministro de Economía saliente, Tommaso Padoa-Schioppa, advirtió esta semana que Italia está estancada económicamente y que es el país de Europa más endeudado, por lo que necesita al menos diez años para enderezar sus cuentas.
La nueva ministra del Ambiente, la veterana siciliana Stefania Prestigiacomo, deberá ocuparse de otro de los asuntos más controvertidos: la crisis de la basura que azota a Nápoles.
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