Sorpresivamente, Osama bin Laden ofreció una tregua para suspender por 3 meses los atentados en Europa. Es la primera vez que el jefe de Al-Qaeda propone frenar sus ataques, en un hecho que no fue interpretado como un gesto de debilidad sino como una estrategia. El líder terrorista buscaría dividir a los gobiernos del Viejo Continente con los habitantes de sus países, atemorizados a partir del atentado del 11 de marzo en Madrid. También intentaría aislar a EE.UU. En su mensaje -que fue admitido como auténtico por el gobierno de George W. Bush-, expresa claramente que la propuesta es sólo para Europa. Rápidamente, los gobiernos de esos países rechazaron la tregua.