Tony Blair y su ministro estrella, Gordon Brown, de Economía, lanzaron ayer una fuerte ofensiva política para evitar una fuga de votos de laboristas de izquierda descontentos en los comicios de pasado mañana.
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Si 10% de sus tradicionales votantes no va a las urnas el 5 de mayo, ya que el voto no es obligatorio, el partido en el poder puede perder en beneficio de los conservadores, se advirtió ayer.
Los laboristas tratan de asustar con el «fantasma» de los tories de