11 de septiembre 2012 - 12:32

Boicot republicano contra el dueño de restaurante que abrazó a Obama

Por Adrián Bono.- El dueño de un restaurante de Florida que abrazó y levantó a Barack Obama por el aire el domingo pasado enfrenta ahora un boicot de sus compañeros republicanos que sienten que traicionó a su partido. "No me arrepiento de lo que hice", le dijo en exclusiva a BuenosAiresHerald.com durante un diálogo telefónico.

Scott Van Duzer es un votante registrado como republicano y dueño de un restaurante en Florida que el domingo pasado recibió la inesperada visita de Barack Obama. Su reacción al saludarlo fue darle un abrazo y levantarlo por los aires, imagen que dio la vuelta al mundo y fue reflejada en toda la prensa internacional.

Según cuenta Van Duzer, Obama se enteró de su trabajo benéfico para concientizar a la población de la importancia de donar sangre y decidió caerle de improvisto.

Pero parece que el intercambio amigable entre Obama, un demócrata, y Van Duzer, votante del partido contrario, no cayó bien en las filas republicanas.

Muchos comenzaron a hablar de la "traición" de Van Duzer al abrazar a quien compite directamente con Mitt Romney por la presidencia y llamaron a boicotear su restaurante.

"No me arrepiento de lo que hice", comenta el comerciante, mientras explica que a pesar de estar registrado como republicano, en 2008 decidió votar por Obama porque creyó en su mensaje. Pero en tiempos en que el espíritu bipartidista es poco común, la reacción violenta fue inmediata.

Una gran cantidad de republicanos ofendidos se dirigieron a Yelp, un conocido sitio web que entre otras cosas permite calificar la calidad de un restaurante, y se despacharon en contra de Big Apple Pizza & Pasta. Las reseñas negativas de una estrella, algunas de ellas de gran agresividad, logran representar el alto nivel de virulencia ideológica que se respira en la sociedad norteamericana.

"No puedo confiar en alguien que es tan ignorante de levantar tan feliz a un dictador socialista", dice el usuario Britt S. de Houston, Texas en el sitio Yelp.com.

Mientras, el usuario B.F. de Port St. Lucile, en Florida, dice que "nunca comería en una pizzería que apoye las políticas socialistas de un presidente que le falta el respeto a la constitución".

A su vez, este diluvio de comentarios negativos generó un contraataque de las fuerzas pro-Obama, que respondieron de la manera opuesta y llenaron el sitio del restaurante con calificaciones cinco estrellas por el abrazo de Van Duzer a Obama.

"Sr. Van Duzer, mi esposa y yo cambiamos nuestros planes de viaje a Florida para ir a comer a su restaurante. Es una vergüenza que esta gente se esconda de forma anónima en Internet y amenace su negocio con mensajes de odio", dijo John S. de Nueva York.

Bart H. de Brooklyn se dirigió directamente a quienes formaban parte del boicot: ¿"Tratan de destruir el negocio de una persona porque le gusta un candidato diferente al de ustedes? Son una basura. Vuelvan a meterse al agujero del que salieron".

Mientras los usuarios entraban en una guerra virtual para calificar al local con una y cinco estrellas, el sitio web se convirtió en un termómetro improvisado para medir el bache ideológico que existe entre quienes apoyan a Obama y quienes lo odian. O de un lado o del otro, sin términos medios.

"Ya no hay intenciones de trabajar juntos entre los dos lados", dice Van Duzer. "El pueblo estadounidense sufre porque no nos ponemos de acuerdo", agrega.

"A mi no me importa a qué partido pertenece Obama", le dice a Herald. "Cualquiera que diga que no se emociona por conocerlo es antinorteamericano. Hay que tener respeto por el tipo que protege a los chicos que están a 11.000 kilómetros de distancia", dice en referencia a las tropas estacionadas en Afganistán.

En un clima político de creciente polarización, Van Duzer parece ser una especie en extinción, capaz de dejar de lado su afiliación política y adoptar un pragmatismo que muchos en Washington parecen haber olvidado.

Y mientras los demás continúan su crítica virulenta, Van Duzer no se inmuta. Al preguntársele si volvería a comportarse con Obama de la misma forma, responde desafiante: "Sin duda. Estoy orgulloso de mi presidente y no me importa si es demócrata o republicano".

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