El presidente de Bolivia, Evo Morales, y el prefecto (gobernador) opositor del departamento (provincia) Tarija, Mario Cossío, se aprestaban a reunirse esta tarde para continuar el diálogo iniciado el viernes con el objetivo de pacificar el país tras la escalada de violencia de los últimos meses.
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El comienzo de la reunión en el Palacio Quemado (sede del gobierno) estaba previsto para las 18 locales (las 19 en la Argentina), indicó un despacho de la agencia noticiosa estatal boliviana ABI.
Según ABI, la realización del encuentro fue confirmada por el viceministro de Descentralización, Fabián Yaksic, en declaraciones a la radio estatal Patria Nueva.
Cossío dialogará con Morales en representación del Consejo Nacional Democrático (Conalde), que agrupa a los prefectos y dirigentes políticos de los cinco departamentos (Beni, Chuquisaca, Pando, Santa Cruz y Tarija) gobernados por opositores.
Los opositores reclaman el reconocimiento pleno de los estatutos autonómicos sancionados en referendos, la modificación del proyecto de reforma constitucional aprobado por la Asamblea Constituyente y que aún debe ser sometida a consulta popular, y la restitución de fondos provenientes de un impuesto, que el gobierno central les quitó para financiar una pensión a la vejez.
La escalada de protestas incluye el bloqueo de rutas en los principales puntos de esos cinco departamentos, que se lleva a cabo desde hace tres semanas y que el Conalde pidió hoy que se levantara mientras se dialoga con Morales.
Los cortes de rutas provocaron desabastecimiento de alimentos y combustibles en varias regiones del país.
Paralelamente hubo serios disturbios en otras regiones, como en Santa Cruz, donde grupos de choque opositores mantenían tomadas desde hace varios días las sedes de varios organismos públicos.
Hubo asimismo sabotajes y atentados en plantas petroleras y gasoductos, lo que originó interrupciones parciales en la exportación de gas a la Argentina y Brasil.
Por último, el jueves pasado se registraron violentos enfrentamientos entre partidarios de Morales y seguidores del prefecto de Pando, Leopoldo Fernández, que causaron una cantidad aún no determinada de muertos -según el ministro de Gobierno, Alfredo Rada, cerca de "una treintena"-, heridos y desaparecidos.
Por esos disturbios, Morales decretó el viernes el estado de sitio en el departamento Pando y envió esta madrugada tropas militares que se desplegaron por Cobija -capital de Pando- y otras ciudades del departamento.
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