Seguidores del partido político del presidente boliviano (MAS) en una manifestación en La Paz.
El presidente boliviano, Evo Morales, reafirmó hoy su alianza con los gobiernos de Cuba y Venezuela y, ante una concentración de decenas de miles de seguidores, aseguró que los cambios políticos y económicos iniciados en Bolivia seguirán adelante.
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La manifestación en la céntrica Plaza de San Francisco, escenario tradicional de las protestas en Bolivia, fue la respuesta del gobierno izquierdista a una ola de presiones políticas y sociales, algunas de las cuales han derivado serios hechos de violencia y muertes.
Morales habló sólo horas después de desactivar conflictos con mineros y transportistas, mientras todavía resonaba en medios locales una promesa del presidente venezolano, Hugo Chávez, de defender a la "revolución" boliviana, según él amenazada por un supuesto golpe de Estado planeado por Estados Unidos.
"Quisieran asustarnos, intimidarnos, derrotarnos psicológicamente, pero esta concentración es la muestra de la unidad del pueblo, dispuesto a recuperar los recursos naturales", dijo.
En sus casi nueve meses de gobierno, Morales ha logrado superar varias protestas, pero sus reformas políticas y económicas de corte estatista tropiezan aún con la oposición de la derecha, la cúpula empresarial y grupos cívicos de varias regiones.
Washington considera a los gobiernos de Venezuela y Bolivia como una amenaza para la democracia en la región, debido a sus políticas nacionalistas y a sus discursos anti estadounidenses.
Al rechazar lo que describió como campaña de desinformación, Morales presentó un informe sobre sus logros económicos destacando que este año, después de más de tres décadas de déficit público, Bolivia alcanzará un superávit fiscal del 1,5 por ciento del Producto Interno Bruto.
Morales insistió en que su "revolución democrática y cultural", que incluye un vasto plan de nacionalizaciones, no busca eliminar la propiedad ni las empresas privadas, sino crear un Estado con participación, igualdad y justicia, para lo que puso como ejemplos a Cuba y Venezuela.
"No tengo ningún miedo decir que soy uno de los admiradores de Fidel (Castro) y del compañero Hugo Chávez, sorprendido por la solidaridad de estos dos presidentes de Cuba y Venezuela", dijo.
Castro y Chávez son los principales aliados externos de Morales, que colaboran con programas de salud y educación además de impulsar diversas inversiones, en el caso venezolano centradas en la industria petrolera.
Morales, tras destacar que las políticas petroleras de Venezuela y Cuba incluyen contratos con empresas transnacionales, consideró injustas algunas críticas empresariales y sindicales por la lentitud con que avanza la nacionalización de hidrocarburos decretada en mayo en Bolivia.
"Después de que privatizaron y subastaron nuestro petróleo (hace una década), en tres años desmantelaron nuestra empresa (petrolera estatal YPFB) y ahora desde mayo en cinco meses comenzamos la industrialización de hidrocarburos", afirmó.
La nacionalización petrolera es la principal medida económica tomada hasta ahora por Morales y prevé que todas las firmas extranjeras presentes en el país, entre ellas la brasileña Petrobras y la española Repsol-YPF, firmarán nuevos contratos de operación antes de fines de octubre.
"Este cambio en Bolivia no se para, tratarán de ofender de humillar, de pararnos, pero quiero decirles de verdad (...) que esta revolución democrática y cultural, con Evo Morales o sin Evo Morales va adelante, nadie va a pararla", afirmó el también líder de los productores de coca.
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