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Los choferes bloquearon con vehículos de alto tonelaje, buses y automóviles las principales calles y avenidas, aislando a la mayoría de los barrios de La Paz y su vecina El Alto.
Grupos sindicales impedían el tráfico de vehículos particulares y los conductores de vehículos de transporte público eran castigados con látigos o cinturones si no se plegaban al paro de 24 horas.
La exclusiva zona sur de La Paz amaneció totalmente aislada por los bloqueos, mientras las fuerzas policiales estaban imposibilitadas de retirarlos porque "sólo con maquinaria pesada podríamos hacer algo", según el vocero de la Presidencia, Osvaldo Candia.
En tanto, muchos centros de enseñanza permanecen cerrados, así como las universidades.
En la ciudad de El Alto, 12 km al oeste de La Paz, la actividad era también completamente irregular, según imágenes de televisión y versiones radiales locales.
"Hemos logrado colapsar la ciudad", declaró desde un piquete de huelga de hambre donde ayuna desde la semana pasada el principal dirigente de los choferes de La Paz, Franklin Durán.
La dirigencia sindical barajaba la posibilidad de decretar una huelga indefinida en La Paz y El Alto, mientras los dirigentes nacionales evaluaban la adopción de otras medidas de protesta en la ciudad de Santa Cruz, 900 km al este de la sede del gobierno.
Una reunión de los sindicatos de choferes con el gobierno fracasó la víspera.
Los choferes cuestionan un decreto del gobierno congelando el precio de la gasolina, el diesel y el gas licuado de consumo doméstico por 60 días a partir del lunes último.
"El gobierno no tiene interés de congelar por un año el precio de los combustibles", deploró Durán.
"No podemos pretender mantener los precios congelados porque las diferencias se van a hacer tan grandes a la larga, que al final vamos a terminar subvencionando a los países limítrofes y eso no podemos hacer", retrucó la viceministra del Tesoro, Patricia Alborta.
El congelamiento de los precios por 60 días demandará un costo de 50 millones de bolivianos (6,2 millones de dólares) al Tesoro General de la Nación, según Alborta.
Los choferes de Cochabamba (centro) cumplieron en tanto un paro el martes, mientras los de Oruro (sur) tomaron similar medida el lunes.
El gremio de los choferes de Santa Cruz y Potosí (sur) efectuaron la víspera marchas de protesta.
Diversos sectores del transporte demandan declarar una huelga nacional con la exigencia añadida de la supresión de los tributos al sector y la nacionalización de los pozos petroleros administrados por empresas extranjeras.
Por otro lado, el sindicato de choferes de los Yungas, unos valles semitropicales cercanos a La Paz, cumplían también un paro de 24 horas en demanda de la construcción de dos puentes a esa región frutícola y cafetera.
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