Brasilia - El presidente Jair Bolsonaro volvió a criticar ayer las políticas de restricción al movimiento, que desde esta semana fueron incrementadas por estados como San Pablo, e insinuó a sus seguidores, a la salida del Palacio de la Alvorada, que está estudiando medidas para resolver la situación. El ultraderechista hizo esos comentarios en momentos en que sus aliados en el Congreso le exigen un cambio en la titularidad del Ministerio de Salud.
“Pueden tener certeza que todo lo que se pueda hacer de forma legal, lo haré. Brevemente tendremos las consecuencias de lo que está sucediendo, quédense tranquilos”, dijo Bolsonaro al grupo, que participó ayer de una manifestación a favor del presidente y en contra de las medidas para el cierre de servicios en Brasilia.
Bolsonaro es un crítico acérrimo de las medidas de contención de la circulación que llevan al cierre del comercio y acusa falsamente al Supremo Tribunal Federal (STF) de haberle quitado las facultades para gestionar la respuesta a la pandemia.
El fallo de la corte determinó que los estados y municipios también tienen responsabilidad y pueden tomar medidas más estrictas que el gobierno federal.
Hace dos semanas, en un viaje, Bolsonaro incluso dijo que actuaría para recuperar su “poder”.
Ello, mientras crecían las presiones de bancadas aliadas en el contreso para que el ministro de Salud, Eduardo Pazuello, renuncie a su cargo. En ese sentido, el vicepresidente Hamilton Mourao, reconoció la situación incierta del ministro.
“El cargo de ministro es político, tengo mucha confianza en Pazuello, lo conozco desde hace mucho tiempo, es una situación muy difícil por las características de este virus, por la forma como el país encaró el problema, es muy difícil que alguien pueda arreglar todo de la noche a la mañana”, dijo Mourao. Pazuello se ha negado a renunciar. Pese a ello, las conversaciones sobre el destino del general Pazuello continuaron en Brasilia donde Bolsonaro se reunió con la médica Ludhmila Najjar para tratar sobre su posible nombramiento en Salud. La cardióloga Najjar, profesora de la Universidad de San Pablo, afirmó ayera una periodista del canal Globo News que “no acepté” el ofrecimiento realizado por Bolsonaro.
Najjar defiende la vacunación contra el covid-19, el distanciamiento social y se opone a la prescripción de la hidroxicloroquina. Sus posiciones le valieron amenazas por parte de bolsonaristas.
“Debo confesar que me asusté, no tengo miedo; intentaron entrar dos veces a mi cuarto de hotel, publicaron el teléfono de celular en grupos de WhatsApp, recibí toda la noche amenazas de muertes; no tengo miedo pero realmente me asusté”
Brasil está ante la peor fase de la pandemia habiendo superado los 278 mil fallecimientos y con poco menos de 11,5 millones de infectados, mientras fueron vacunadas 9,7 millones de personas.
La gestión del ministro Pazuello fue criticada ayer durante una audiencia realizada en el Senado que lo convidó a participar en una sesión donde será indagado sobre las medidas que tomó ante la falta de oxígeno en hospitales de la Amazonia, donde decenas de personas murieron por falta de insumo hospitalario y por el bajo número de vacunas compradas.
Varias ciudades, entre ellas Río de Janeiro, continuaban ayer con la vacunación suspendida a la espera de la llegada de dosis enviadas por el Ministerio de Salud.
Pazuello es un general del Ejército en actividad que no tiene formación en medicina y es especialista en planificación. Asumió el cargo en mayo del año pasado, cuando designó a más de 10 militares, varios sin experiencia en temas de salud pública, en puestos claves del ministerio, desplazando a médicos e infectólogos de carrera.
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