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3 de febrero 2021 - 00:00

La nueva conducción del Congreso blinda a Bolsonaro pero genera dudas sobre el plan económico

Aunque el ultraderechista tiene garantizada su supervivencia política, no está del todo asegurado que los nuevos jefes de las cámaras vayan a respaldar las medidas impulsadas por el ministro Guedes.

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CELEBRACIÓN. Arthur Lira y Rodrigo Pacheco se abrazan tras conocer la votación. 

Brasilia - El presidente Jair Bolsonaro ganó aliento para su campaña de reelección en 2022 y evitar el juicio político por su gestión de la pandemia con la victoria de sus candidatos para la presidencia de la Cámara de Diputados y el Senado. Sin embargo, aún queda saber si Arthur Lira y Rodrigo Pacheco, Cámara baja y Cámara alta, respectivamente, respaldarán la agenda económica impulsada por Paulo Guedes.

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Con la victoria de Lira, jefe del grupo llamado “Centrao” -partidos de derecha conocidos por su fisiologismo y por ser oficialistas desde hace 25 años-, el Presidente deberá pagar caro, con cargos y liberación de presupuesto para los diputados, esta nueva mayoría, que no es propia, sino prestada.

Lira, del Partido Progresista (PP) al que perteneció Bolsonaro por más de diez años, también derrotó a la llamada derecha no bolsonarista: esto significa que para 2022 se eliminó la idea de un frente grande entre izquierda y liberales contra la extrema derecha gobernante.

Significa que a partir de ahora, la derecha liberal -que votó a Bolsonaro en 2018- redujo el valor de sus acciones y se configura para 2022 un escenario más claro para la oposición, con la izquierda nuevamente como principal contendiente del Presidente.

Sobre todo porque es cada vez más posible que el exmandatario Luiz Inácio Lula da Silva pueda volver a ser autorizado a ser candidato .

Resta ver si el Centrao va a respetar la agenda de ajuste y privatizaciones del ministro de Economía, Paulo Guedes.

Lira dijo que trabajará por respetar el techo del gasto público y se opone a retomar los subsidios que el Congreso en 2020 aprobó para 65 millones de personas en la pandemia,

Sin embargo, la influencia que tiene esta derecha sobre las empresas estatales es tan grande que incluso en 2020 fue determinante para que el Gobierno no tuviera fuerza para la privatización de empresas públicas, como la gigante eléctrica Eletrobras.

La alianza entre la derecha más moderada y la izquierda fracasó cuando el candidato del titular de la cámara baja, Rodrigo Maia, el diputado del Movimiento de la Democracia Brasileña (MDB) Baleia Rossi, quedó segundo.

Maia logró en estos años juntar 60 pedidos de juicio político de Bolsonaro pero hasta el último día se negó a presentarlo, incluso los que lo sindican como responsable político por personas muertas de asfixia en un nuevo colapso sanitario en Manaos por otro pico de la pandemia.

La victoria de Lira también es un golpe al bolsonarismo antisistema. Es algo que Donald Trump no tuvo ni hizo. Bolsonaro pertenece a la política tradicional y se ha recostado en ella para garantizar su mandato y blindar a su hijo Flavio, senador, de una investigación por corrupción y lavado de dinero.

Su regreso a la política tradicional se hizo por obligación y por la incompetencia política del ala militar del gobierno, más acostumbrada a la burocracia que a la atención rápida de los problemas urgentes del país.

En la campaña de 2018, Bolsonaro había dicho que el Centrao era “de lo peor de la política”: sobre todo porque gran parte de ellos, como Lira, están procesados por el Supremo Tribunal Federal por corrupción en derivaciones del escándalo Lava Jato.

“Es un casamiento de intereses dictado por la gula de los parlamentarios y por el instinto de supervivencia del Gobierno”, escribió Bernardo Mello Franco, columnista del diario carioca O Globo.

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