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28 de abril 2021 - 00:00

Presagio ominoso para Bolsonaro: el Senado de Brasil activó la investigación sobre la pandemia

El Gobierno salió derrotado al confirmarse que el veterano senador Renan Calheiros será el instructor del caso. Este habló de crímenes contra la humanidad" por el boicot del oficialismo a toda medida de prevención. "Hay culpables y serán responsabilizados", prometió. ¿Impeachment en puerta?

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VOZ CANTANTE. El veterano senador de centro Renan Calheiros será el instructor de la Comisión Parlamentaria de Investigación que buscará responsabilidades en el Gobierno de Jair Bolsonaro en el manejo de la pandemia. Sus primeras declaraciones fueron de extrema dureza.

Brasilia - El Senado de Brasil instaló ayer una Comisión Parlamentaria de Investigación (CPI) para analizar la actuación del gobierno durante la pandemia del nuevo coronavirus, una indagación explosiva que comenzó con señalamientos sobre posibles “crímenes contra la humanidad” y que amenaza con afectar la candidatura de Jair Bolsonaro a la reelección el año que viene.

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Los once miembros de la comisión eligieron para presidirla al centrista Omar Aziz, cuyo nombre era defendido por el Ejecutivo nacional, y al opositor Randolfe Rodrigues como vicepresidente. Sin embargo, en un severo revés para el Gobierno de ultraderecha, Aziz designó al veterano senador de centro Renan Calheiros para asumir la instrucción.

Ni bien fue confirmado, Calheiros dijo a un grupo de aliados que quiere escribir un informe final “quirúrgico”, que detalle todos los errores del Gobierno.

Bolsonaro dijo que no teme la acción de la CPI, pero los actos de sus allegados no demuestran eso precisamente, quienes intentaron frenar, incluso judicialmente, pero sin éxito, el nombramiento de Calheiros debido a las denuncias de corrupción que este ha recibido.

Los motivos para resistir la acción del veterano senador quedaron más que justificados ayer en el discurso de este. Habló de “crímenes contra la humanidad” y comparó el futuro que podría caberles a algunos jerarcas del Gobierno brasileño con el de los dictadores Slobodan Milosevic, de Serbia, y Augusto Pinochet, de Chile.

“No fue el azar o un flagelo divino lo que nos trajo a este punto. Hay responsables, hay culpables por acción, omisión, desidia o incompetencia y serán responsabilizados”, dijo el instructor de la CPI.

“Esa será la respuesta que daremos para reconectarnos con el mundo. Los crímenes contra la humanidad no prescriben. Slobodan Milosevic y Augusto Pinochet son ejemplos históricos. Hagamos nuestra parte”, arengó.

Asimismo, Calheiros prometió que la CPI será “santuario de la ciencia y del conocimiento, así como una antítesis diaria y estridente del oscurantismo negacionista y sepulcral, responsable de una necrópolis desoladora”.

Analistas creen que el Gobierno tratará de culpar del desastre sanitario, que va camino de cobrarse 400 mil vidas en el país en medio de la inacción y el entorpecimiento de Brasilia, al exministro de Salud Eduardo Pazuello, un general del Ejército, destituido por Bolsonaro en marzo y cuya gestión fue ampliamente criticada. Sin embargo, advierten que Pazuello, quien sería convocado por la CPI, podría arrastrar a otras personas en su caída. Bolsonaro ha desafiado continuamente las recomendaciones para controlar la propagación del virus: criticó y entorpeció incluso judicialmente– las medidas de cuarentena, rechazó el uso de mascarillas, cuestionó las vacunas y pregonó el uso de remedios como la hidroxicloroquina, sin eficacia comprobada contra la enfermedad. Asimismo, en su afán de mantener abierta la economía “aunque algunos deban morir” desafió personalmente todas las medidas de distanciamiento social aconsejadas por los expertos.

Brasil enfrenta problemas para conseguir vacunas para inmunizar a sus 212 millones de habitantes y se aproxima a los 400 mil muertos por la pandemia, un balance superado solo por Estados Unidos.

La CPI analizará si hubo negligencia o actos de corrupción en el manejo de la pandemia, incluido en la crisis de suministro de oxígeno que en enero provocó la muerte por asfixia de decenas de personas en Manaos, capital del estado Amazonas.

“Creo que esta investigación le creará muchos problemas al presidente”, dijo el analista Andre Rehbein Sathler, de la Unidad de Inteligencia del portal de noticias Congresso em Foco. “Ni hace falta una investigación en realidad. Las acciones del Gobierno durante la pandemia están allí, a la vista de todos”, apuntó.

“No solo hubo omisiones, sino también acciones. El Gobierno federal fue al Supremo Tribunal Federal para tratar de impedir las medidas de distanciamiento social impuestas por los estados, se negó a comprar vacunas y minimizó la pandemia”, agregó Sathler.

La comisión parlamentaria, que tiene un mandato renovable de 90 días, fue instalada por orden del Supremo. Este tipo de comisión podría dar pie a revelaciones devastadoras y desembocar en un proceso de destitución, como ocurrió con el presidente Fernando Collor de Mello a inicios de la década de 1990.

Sin embargo, también puede terminar en nada, según la marea política. Bolsonaro se alió este año con partidos de centroderecha conocidos como el centrão, con la esperanza de protegerse de un eventual impeachment. Con todo, esa alianza da señales de debilidad y los sondeos muestran que puede ser derrotado en los comicios de octubre de 2022, en particular por el exmandatario de izquierda Luiz Inácio Lula da Silva, quien se perfila como su principal adversario.

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