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La victoria de Rebelo, del Partido Comunista de Brasil (PCdB), da oxígeno al debilitado gobierno brasileño y podría ayudarlo a superar la grave crisis política que enfrenta, según dijeron legisladores y analistas.
Rebelo, un ex ministro de Lula, ganó la segunda vuelta de la elección para titular de la Cámara baja por un ajustado margen de 258 contra 243 votos al opositor José Thomaz Nonó, del derechista Partido del Frente Liberal (PFL).
"El desafío es restablecer la confianza del pueblo brasileño en nuestra institución", dijo Rebelo tras su triunfo, que lo pondrá hasta febrero del 2007 al frente de una Cámara de Diputados manchada por evidencias actos de corrupción de varios de sus miembros.
La victoria llega en momentos en que la base de apoyo a Lula en el Congreso parecía desintegrada, tras el estallido del escándalo provocado por denuncias de compra de parlamentarios por parte del oficialista Partido de los Trabajadores (PT).
La elección se realizó además en un adverso momento para Lula y su PT, que había perdido esta semana su condición de primera minoría en la Cámara de Diputados luego de que varios diputados abandonaran la agrupación.
"Es una tremenda victoria", dijo el analista político Ricardo Ribeiro, de la consultora MCM.
Lula, en una nota en la que felicitó a Rebelo, dijo que el Poder Legislativo y el Ejecutivo, cuyas relaciones atraviesan un período de turbulencias, mantendrán "un diálogo independiente, constructivo y respetuoso".
Además de intentar limpiar la imagen de la Cámara, Rebelo afrontará el desafío de conducir las investigaciones en marcha en el Legislativo, que podrían terminar con la anulación de mandatos de diputados acusados de recibir pagos del oficialista
Partido de los Trabajadores (PT) para votar proyectos impulsados por el gobierno.
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