23 de agosto 2006 - 00:00

Brasil: a cinco semanas de las elecciones Lula sigue primero en los sondeos

El presidente brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, está a un paso de la reelección el próximo 1º de octubre sin necesidad de segunda vuelta, con casi el doble de intenciones de voto que su principal rival, el socialdemócrata Geraldo Alkmin, fuertemente cuestionado por sus aliados por la falta de resultados de su campaña.

"Lula ya puede preparar el traje para la ceremonia de investidura (de un segundo mandato)", afirmó el miércoles la analista Lucia Hippólito en la radio CBN, tras la divulgación de la última encuesta del instituto Datafolha.

Según esa encuesta, Lula, del Partido de los Trabajadores (PT, izquierda), tiene casi el doble de intenciones de voto que Alckmin: 49% a 25%. Hace dos semanas el ex sindicalista tenía 47% (24% Alckmin) y en julio 44% (28% su rival).

La tercera en discordia, la senadora socialista Heloisa Helena, obtuvo 11% (12% hace dos semanas).

Teniendo en cuenta solamente los votos válidos, como lo dispone la ley electoral, Lula obtendría 56%, Alckmin 29% y Helena 13%, con lo cual el ex líder sindical obtendría más del 50% más uno de los votos necesarios para evitar una segunda vuelta electoral el 29 de octubre, según Datafolha.

Esta encuesta mide el impacto de los primeros días de campaña gratuita por televisión, que empezó el 15 de agosto y es considerada clave para definir la elección.

El sondeo fue realizado el lunes y martes de esta semana, con 6.279 electores y un margen de error de 2 puntos porcentuales.

La evaluación positiva del gobierno en la encuesta llega a 52%, un nivel récord en las mediciones de Datafolha, iniciadas en 1987. La evaluación en agosto era de 45% y en diciembre alcanzaba apenas 29%, cuando su partido sucumbía a numerosas denuncias de corrupción.

Eso demuestra, según analistas, que la campaña televisiva de Lula dio en el clavo, por hacer hincapié en los logros de 44 meses de gestión, tanto en materia de estabilización económica como de distribución de renta.

Alckmin, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB, del ex presidente Fernando Henrique Cardoso, 1995-2002), cifró todas sus esperanzas en las primeras semanas de la campaña electoral gratuita, para ganar terreno y forzar una segunda vuelta.

Aliados de Alckmin atribuyen su débil desempeño en las encuestas a la falta de agresividad de la campaña del ex gobernador de Sao Paulo, que hasta ahora evitó atacar directamente a Lula.

El alcalde de Rio de Janeiro, César Maia, del Partido del Frente Liberal (PFL, derecha, principal aliado del PSDB de Alckmin), llamó a "desconstruir" la imagen de Lula y a apurar la reacción.

"Es increíble que el gobierno que vivió en sus entrañas el más grande cuadro de corrupción en la historia de Brasil haya llegado incólumne" al inicio de la campaña, lamentó Maia en sus análisis enviados por internet, en los que reclama más agresividad a Alckmin.

Lucia Hippólito dice que ahora la cuestión que se le plantea a Lula es "cómo va a gobernar, con qué partidos, con qué Congreso", después de una serie de escándalos que agravaron el desprestigio del Legislativo y de los partidos.

La debilidad relativa del PT (91 diputados electos en 2002, sobre un total de 513) lo obligó a tejer alianzas con partidos menores y heterogéneos. El año pasado el PT fue acusado de haber comprado apoyo politico en el Congreso con una millonaria contabilidad ilegal. El PT niega esas acusaciones, y dice que se limitó a financiar campañas electorales con ese dinero.

Ningún analista piensa que en octubre el PT pueda tener una bancada mayor que la actual (80 escaños).

Pero en el gobierno se evalúa que una victoria contundente de Lula generará las condiciones de gobernabilidad.

"La discusión aún no está planteada. Pero la victoria (de Lula) alteraría la relación de fuerzas; el gobierno saldría fortalecido y ese sería el momento de negociar" las alianzas, dijo un asesor del gobierno, que pidió el anonimato.

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