Tras reunirse con Lula, Cardoso dijo que no está descartado que el asesinato de Daniel haya tenido motivaciones políticas. «Tenemos que ver si fue un crimen de naturaleza política o si fue obra de la delincuencia común», declaró. El propio Lula afirmó que detrás del asesi-nato de Daniel «tiene que estar escondida la mano de gente pesada», aunque remitió al «crimen organizado», sin más precisiones.
En el PT muchos temen que, tras ese asesinato, haya intereses dirigidos a amedrentar a la izquierda en un año electoral que Lula comenzó como uno de los candidatos mejor situados en las encuestas.
La amenaza que se cree que existe contra la izquierda brasileña ha llevado a reforzar la seguridad de sus dirigentes. La alcaldesa de San Pablo,
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