Al menos 11 personas relacionadas al traficante Luiz Fernando da Costa, conocido como Fernandinho Beira Mar, jefe de una de las bandas más importantes de trafico de drogas brasileras preso en una cárcel de máxima seguridad, fueron detenidas por la Policía. Entre ellas se encuentra su mujer.
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La policía informó que la banda compraba las drogas en Paraguay, Bolivia, Venezuela y Colombia para luego distribuirlas en la rica región sudeste de Brasil.
La esposa de Da Costa, Jaqueline Alcántara de Morais, quien se casó en septiembre con el traficante, se encuentra entre los detenidos.
La policía dijo que en su casa fueron hallados unos 200.000 dólares. De acuerdo a las primeras informaciones policiales, hay "indicios de lavado de dinero".
La detención de la abogada tuvo lugar en el marco de un operativo, "Fénix", que tiene como objetivo cumplir con mandatos de prisión y de busca, además de Rio, en los estados de Sao Paulo, Mato Grosso do Sul y Paraná, expedidos por la Justicia.
"Con la desaparición del abogado Joao Koling hizo que Jaqueline pasara a ser la numero dos de la banda" liderada por Da Costa, dijo el comisario Wagner Mesquita.
La mujer era testaferro del traficante y realizaba contactos con proveedores de droga y remesas de dinero", agregó.
El pasado 28 de septiembre, el narcotraficante se casó con la abogada Alcántara de Morais, con quien tiene tres hijos y está junto hace quince años.
La boda fue celebrada por un pastor evangélico, en la Penitenciaría Federal de Seguridad Máxima, en Campo Grande, Mato Grosso do Sul.
La Policía Federal de Brasil dijo que Fernandinho Beira-Mar comandaba la cuadrilla desde el presidio donde se encuentra recluido, en el remoto estado de Mato Grosso do Sul.
La principal puerta de entrada de los estupefacientes a Brasil era la sureña ciudad de Foz de Iguazú.
Según la policía federal, en un año y medio de investigaciones, fue comprobado que, aun preso, Beira-Mar detentaba el control de las cuadrillas y daba órdenes a sus abogados y parientes, involucrados en delitos como "tráfico internacional de drogas", "lavado de dinero" y "tráfico de armas", entre otros.
"Pese a estar recluido, Beira-Mar continúa con el poder de mandar en la organización. Está bajo la tutela del Estado, pero no está incomunicado. El hacía contacto con la banda por medio de parientes, amigos y abogados", dijo Valdinho Caetano, superintendente de la Policía Federal en Río de Janeiro.
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