Rio de Janeiro (EFE, ANSA, SNI, Reuters) - Acaso porque fue a quien consideró tiempo atrás su más fuerte opositor y, desde hace unos años, uno de sus mejores amigos, además de una figura prominente de Brasil, el presidente Luiz Inácio Lula Da Silva decretó ayer tres días de duelo nacional por la muerte del magnate periodístico Roberto Marinho, creador del imperio Organizaciones Globo que reúne a cuatro diarios -entre ellos «O Globo»-, una editorial, una discográfica, la mayor operadora de TV por cable y satelital del país (Net), la mayor productora de telenovelas del mundo (Projac) y la más importante emisora de televisión de América latina (TV Globo), con 113 repetidoras, una de las cinco mayores del mundo, que en 2002 facturó 1.500 millones de dólares. Roberto Marinho, considerado el hombre más poderoso de Brasil, y -con sus 2 mil millones de dólares-uno de lo más ricos del mundo según la lista de «Forbes», murió el lunes por la noche en Rio de Janeiro, a los 98 años, victima de un edema pulmonar provocado por una trombosis.
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A su funeral concurrió el gobierno en pleno y desfilaron miles de personas, desde gente común a políticos y funcionarios, desde intelectuales y artistas a empresarios y embajadores. Incluso el Fondo Monetario Internacional envió una nota de condolencia.
Más allá de sus permanente labor periodística (no dejaba de pasar por la redacción de «O Globo» porque su declarada pasión eran la noticias, y decidir la tapa del periódico, se lo conocía como un verdadero deportista. Roberto Pisani Marinho es considerado en Brasil como modelo de empresario que supo modernizar los medios de comunicación del país. Nació en una casa modesta del Barrio de Estácio, en Rio de Janeiro, el 3 de diciembre de 1904. Cuando cumplió 19 años se inició como redactor en «A Noite», diario que su padre, Irineu, había creado en 1911, para pasar luego, apenas su padre lo fundó, en 1925, a trabajar en «O Globo». Cuando, 25 días después, muere su padre se niega a dirigir la empresa para poder seguir siendo reportero. En 1931, la muerte del nuevo director le obligó a asumir las riendas del diario.
«O Globo», un diario tradicionalmente conservador, fue actualizado por el liberal Roberto Marinho convirtiéndolo en un instrumento para modelar los gustos del público, y orientar sus opiniones y actitudes. Esto hizo que todos los presidentes y candidatos a gobernantes de los últimos 70 años, de Getúlio Vargas a Fernando Henrique Cardoso, buscaran acercarse a quien llamaban afectuosamente el Doctor Roberto. «Cuando el diario estaba afirmado, consideré que tenía que hacer una Radio Globo, para seguir desplegándome», señaló más de una vez. Para luego, en busca de mayor desarrollo, en 1967, crear TV Globo, poco después el mayor bastión de su imperio. Cuando hace unos años le reprocharon haberse expandido durante el régimen militar, Marinho declaró: «Es un error, los militares nunca me dieron nada, las dos concesiones que recibí me la otorgaron dos adversarios políticos, a los que no dejé de atacar, Juscelino Kubitschek y Jango Goulart».
Alguna vez fantaseó con escribir una autobiografía que se titularía «Condenado al éxito». Allí relataría cómo inventó Projac, una productora de televisión que compitiera con Hollywood. Y evitaría recordar el desastre de Net, su emisora de TV por cable, que endeudó al grupo en 1.400 millones de dólares y fue uno de sus mayores dolores de cabeza.
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