Brasil lucha contra el crack en Río de Janeiro
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Miembros de la policía de elite brasileña, en la entrada de la favela Morro Santo Amaro.
Los miembros de la Fuerza Nacional de Seguridad, que permanecerán en el lugar por tiempo indeterminado, se distribuyeron por las calles de la empinada favela pocas horas después de que agentes de la Policía Civil y de la Policía Militarizada tomaran la zona, sin hacer un solo disparo, para garantizar la expulsión de delincuentes y narcotraficantes.
Además de los policías, el Morro de Santo Amaro fue ocupado por cerca de 200 asistentes sociales, psicólogos y educadores que ofrecerán ayuda a los dependientes del crack en diferentes puestos y durante 24 horas al día.
En pocas horas de operación, los asistentes sociales condujeron a puestos de salud a 65 adictos que dormían en la calle, entre ellos cinco menores de edad.
La ocupación de este barrio servirá como modelo para otras operaciones de combate al consumo de crack en las demás ciudades brasileñas, según el Ministerio de Justicia.
"Hay otras cracolandias mayores en Río de Janeiro, pero escogimos esta porque consideramos que serviría para un buen proyecto piloto, ya que aquí funciona un punto de distribución de la droga para el centro y la zona sur de la ciudad", según el secretario de Orden Público de Río de Janeiro, Rodrigo Bethlem.
Las operaciones de combate contra este narcótico en Río de Janeiro se limitaban a retirar de las calles a los dependientes para conducirlos a centros de asistencia pero hasta ahora no habían sido dirigidas contra los traficantes.
Desde que la municipalidad de Río de Janeiro comenzó a atender a adictos hace cerca de un año, al menos 4.000 personas han sido llevadas a centros de asistencia, en donde permanecen poco tiempo antes de regresar a las calles.
La operación de este viernes forma parte de las acciones anunciadas en diciembre pasado por la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, para combatir el consumo de crack en las principales ciudades del país.




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