Un año después del segundo mayor accidente aéreo de la historia de Brasil, unos 70 familiares de las víctimas del vuelo 1907 de la aerolínea Gol, embarcaron hoy hacia el lugar del accidente, en la selva del estado de Mato Grosso, región centro-oeste del país.
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A bordo de un avión Hércules de la Fuerza Aérea Brasileña, los parientes sobrevolarán el sitio de la tragedia del 29 de septiembre de 2006, cuando un Boeing de la compañía Gol colisionó en el aire con el jet Legacy, matando 154 personas.
El sobrevuelo por el lugar del accidente tenía lugar en el mismo horario de la tragedia, alrededor de las 17 horas locales.
Los familiares, desde una de las puertas del avión, prevén arrojar flores en homenaje a las víctimas.
"Estoy emocionado, porque hacía mucho tiempo que quería rendir este homenaje a mi sobrino", comentó Maira Gomes Cavalcanti.
El viernes, Gol anunció que evalúa la posibilidad de enterrar parte de los destrozos del avión dispersos en la floresta amazónica.
El informe final sobre las causas del accidente, que ya está en su fase conclusiva, apunta a "fallas humanas" como factores determinantes de la tragedia.
Aunque la investigación aeronáutica no habla de culpables, la conclusión es, según reportó hoy la prensa local, una suma de errores cometidos por controladores de vuelo de Brasilia (Cindacta-1), y por los pilotos norteamericanos del Legacy, Joseph Lepore y Jan Paul Paladino, que llevó a la colisión de las aeronaves.
Diez meses después del accidente, el 17 de julio pasado, el vuelo 3054 de la compañía TAM no logró aterrizar en el aeropuerto de Congonhas, en San Pablo, chocó contra un edificio de la propia empresa, y se incendió.
Esa fue la mayor tragedia aérea de la historia de Brasil, y provocó la muerte de 199 personas.
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