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La cadena pública indicó que el visado británico de Menezes, que trabajaba de electricista, ya no era válido, lo que explicaría que se echara a correr al verse perseguido por quienes resultaron ser tres policías de civil.
Los agentes habían seguido al joven desde que salió de una casa en el barrio de Tulse Hill, en el sur de Londres, hasta que tomó un autobús para llegar al metro de Stockwell, también en esa parte de la ciudad.
Una vez allí, Menezes, al verse perseguido, saltó la barrera de entrada a la estación y corrió por el andén, donde intentó abordar un vagón.
La Policía le dio el alto, pero al parecer el chico lo ignoró.
Uno de los agentes lo redujo y, cuando lo tuvo en el suelo, le disparó cinco tiros.
La muerte de Menezes ha abierto un debate el Reino Unido sobre las instrucciones de "tirar a matar" que tiene la Policía británica en las actuales operaciones antiterroristas para dar con los cuatro autores de los atentados fallidos del pasado día 21.
Frente al Gobierno y la Policía, que defienden la necesidad de disparar a matar para prevenir atentados potenciales, los defensores de los derechos humanos han subrayado los riesgos de una táctica que no sólo es una amenaza para los inocentes, sino que también puede dar lugar a discriminación y aumentar el resentimiento entre las comunidades más afectadas.
Los familiares de Menezes han anunciado que podrían denunciar a la Policía británica, mientras que el ministro de Exteriores de ese país, Celso Amorim, se reunirá esta noche con su homólogo británico, Jack Straw, para analizar el caso.
La Policía continúa la búsqueda de los cuatro autores de los atentados fallidos del pasado día 21, que no causaron víctimas al no explotar las bombas que fueron abandonadas en tres estaciones del metro y un autobús de Londres.
En los atentados del 7 de julio, también contra tres estaciones de metro y un autobús de Londres, murieron 56 personas y unas 700 resultaron heridas.
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