Ayer Bagdad vivió el primer día de relativa calma desde la caída del régimen de Saddam Hussein. Las fuerzas estadounidenses intervinieron para frenar la ola de saqueos e instaurar un mínimo orden hasta que se conforme el nuevo gobierno. Pero el dato más importante fue la dura declaración del presidente George W. Bush contra Siria, país al que acusó de tener armas de destrucción masiva. Este fue el principal motivo que llevó a los EE.UU. a atacar Irak. También Cuba fue advertida en igual sentido por el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld. En tanto Tikrit, la última ciudad que ofrecía resistencia (allí nació Saddam), se rindió anoche.
«El gobierno sirio necesita cooperar con Estados Unidos y nuestros socios en la coalición. No debe albergar a ningún miembro del partido (oficial iraquí) Baas, ningún oficial militar (iraquí) que deba rendir cuentas sobre sus actos» en Irak, advirtió Bush.
Estados Unidos sostiene desde hace tiempo que Siria posee reservas de armas químicas.
El subsecretario de Estado para el Control de Armas y Seguridad Internacional, John Bolton, dijo en mayo de 2002 que Siria «tiene reservas de gas nervioso sarín y lleva adelante investigaciones y desarrollo de los más tóxicos y persistentes agentes nerviosos VX».
Bolton señaló también que Siria estaba «persiguiendo el desarrollo de armas biológicas y que es capaz de producir al menos pequeñas cantidades de agentes biológicos para uso militar».
El secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, dijo ayer que hay ciudadanos sirios combatiendo contra las tropas estadounidenses en Irak y repitió sus acusaciones contra el gobierno de Damasco.
Dejá tu comentario