Washington (EFE, AFP) - EE.UU. acusó ayer a Siria e Irán de inspirar los ataques de Hizbollah contra Israel, y mantuvo sus reticencias a impulsar un alto el fuego precipitado que no garantice la estabilidad en la región.
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El presidente George W. Bush afirmó que parte de los ataques del grupo terrorista chiita libanés «están inspirados por Estados como Siria e Irán».
El presidente cargó más contra Siria, al asegurar que teme que «está intentando volver a Líbano». Hay sospechas, añadió, «de que la inestabilidad creada por los ataques de Hizbollah puede provocar que algunos en Líbano inviten a Siria a volver» a territorio libanés, donde en mayo de 2005 puso fin a una ocupación militar de 28 años. En su opinión, Damasco debe permanecer «fuera» del Líbano.
La «raíz» del problema en la región es la milicia chiita libanesa, y la comunidad internacional debe afrontar el problema que plantea Hizbollah con la colaboración de iraníes y sirios, según el mandatario.
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